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Aparato que perdura y no solo era para cocina, también se molían las hierbas medicinales...

Viernes, 28 Octubre 2016 21:37 Publicado por en Medicina tradicional

Instrumento milenario de los mexicanos, Molcajete

La gastronomía es química, si no pregúnteselo a Ferrán Adrià o todos aquellos Chefs que están experimentando y llevando a la cocina a otros caminos, pero que en el fondo, el cocinar es un hecho de creación, de fusiones, desintegraciones, alteraciones, atomizaciones y transformaciones es un juego de alquimia degustativa; en todo esto, hay instrumentos usados por los cocineros que son muy útiles y entre estos hay uno que nos atañe por sus características e historia, ese objeto es un mortero muy mexicano y que siglos en nuestros pueblos, el Molcajete.

Junto con su piedra trituradora, llamada tejolote, nos ha hecho delicias desde tiempos inmemoriales, en un uso que fue necesario y útil, para esos antepasados que supieron darle una adecuada forma, y mucho más, por el tipo de material que se eligió para crearlo. Roca volcánica es su principal elemento, hecho en muchas partes del mundo, pero en nuestro territorio en su forma más primigenia, se tallo o excavo en el suelo (tal como se hacía en su concepción original, el caldo de piedra). Después se fue haciendo con la piedra, basalto en su forma más común, después fueron utilizados otros materiales, pero que no han alterado su forma original.

Como ya se sabe la palabra molcajete proviene del náhuatl, en la composición de dos términos, molli (salsa) y caxitl (cajete) y el “muchacho” es la referencia para el tejolote, ambos sobreviven a pesar de los aparatos modernos como las licuadoras; y permanecen por el puro gusto de probar las salsas en su mejor estado, ya que la piedra le da otro sabor, una consistencia más palpable.

Alquimia pura, mucho antes que existiera esa palabra en nuestro léxico, en nuestros petates y cuevas, en las casas de adobe, en las pirámides y que ahí sigue, nosotros nos iremos y esas piedras seguirán existiendo con más fuerza que nuestros miserables cuerpos…

 

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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