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Celebrando el día del niño y la madre, esta es recomendación para reflexionar y gozar tales días, más allá del sentido comercial y consumista...

Miércoles, 02 Mayo 2018 19:11 Publicado por en Cine

Revisión de Pelo Malo, película venezolana.

Porque Venezuela no es sólo Chávez o Maduro, tampoco es una carestía de ideas y logros, mucho menos pobreza de ingenio y talento. Ese país caribeño tiene cine y cine de calidad, es por eso que me pregunto, ¿cómo una cinta tan humana y cálida no haya sido galardona con el Ariel en su categoría?

Esta película nos habla de un niño que tiene el cabello chino, pero él quiere alaciarlo para la foto escolar, obviamente su madre se opone porque piensa que hay otras cosas detrás de ese comportamiento; ya saben, el tufo a una “desviación natural y espiritual”.

Esta es una cinta sencilla, con elementos que no deben de tener más brillo o parafernalia, ese estado la realza más, recargándose en la estupenda actuación de la sufrida madre y que decir del nene, brillante. Esta la abuela que termina completando el cuadro, ya que no le importa que preferencia tenga ese chamaco, pero a la vez carga con esas taras sociales de tener un acompañante o enfermero en lo que resta de su vida.

No sólo trata la aparente inclusión (o la ausencia de ella), también de fondo se ven esos guiños al rechazo de progenie, donde el color negro sigue siendo anatema para estas sociedades de América (y el resto del mundo), pero resalto la zona, porque aquí predominaba otra raza que poco a poco está siendo desahuciada, y eso, no lo queremos ver.

Pero no nos metamos en pantanos difíciles de salir, sigamos con la simple historia de Junior y su madre, seres que en pocos días celebran, al menos en México, días para resarcir faltas. El argumento de su también directora, Mariana Rendón, nos lleva por la vida de la clase media – baja, donde la carestía ya era demasiada notoria en ese paraíso socialista y termina siendo factor para la trama principal. Las barreras siguen mostrándose en todos los sentidos, ese y todos los pueblos de este lado del orbe no maduran y siguen persiguiendo a quienes predican diferencia.

Algo tan rustico como el pelo de una criatura se vuelve tema importante, pero que Samuel Lange lo hace himno de inocencia y desparpajo, teniendo mejor criterio que los adultos y su supuesta madurez. Samantha Castillo también nos enseña el prototipo de la mamá protectora y “bien pensante”, sacando a relucir los paradigmas conservadores; donde la religión es parte silenciosa de la historia. No se enojen, escapar de más de 500 años de sometimiento no es fácil.

Las características técnicas de la cinta corren con la historia, sin necesidad de efectos, llevados por las confrontaciones actorales, saliendo ganadores los segundos, ya que nos envuelven en ese dilema que no prestamos atención a lo secundario, al fondo de las escenas, eso, si se me permite decir, sale sobrando.

Con esos argumentos, Pelo Malo logró muchos reconocimientos a nivel internacional y no sólo a nivel nacional o continental, la película viajo por varios certámenes famosos o no y en todos ellos, cuando menos logro colarse a las nominaciones, en otros tuvo el justo reconocimiento y se llevó, tanto palmas como galardones.

Entre los más sonados nombramos a la Concha de Oro del Festival de San Sebastián 2013, Mejor Guión y Actriz en el Festival de Toronto 2103, Gran Premio del Jurado en el Recontre Cinematografiques Cannes Hiver 2013 entre otros (fueron cerca de 43 premios los que recogió).

Eso nos habla de que la sencillez es la mejor base de cualquier cinta, donde lo humano, dándole la debida importancia a las emociones, salen triunfadores y nos regalan algo fresco sin que la tecnología trastoque y deforme lo valioso de este esfuerzo, la inteligencia bien llevada sin esa hipocresía y pretensión que ahora nos desmadra…

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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