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 Porque, según, si no tiene una estrella, diamante o lo que sea, no es bueno el restaurante (eso dicen algunos)...
Miércoles, 30 Noviembre 2016 12:33 Publicado por en Opiniones

A la de harina y huevo las clasificaciones de los restaurantes

Pues creemos que no, sabemos que las diferentes dependencias de gobierno, como SECTUR o Hacienda, exigen una clasificación para los prestadores de servicios, el caso más visible, los hoteles; pero hay locales, centros de consumo, gourmet, culinarios o quieras llamarle que no necesitan ese tipo de categorías: Estrellas, Diamantes, Tenedores o cualquier otro objeto que se les ocurra que existe (como los soles de Repsol en España). Y ya que tocamos esta lista, también hay aquellas clasificaciones hechas por críticos gourmets, profesionales o amateurs, de degustadores espontáneos que les gusta tener su propia sugerencia y recomendación para sus familiares, amigos, cuates o por sus propias redes sociales.
 

Dicen que todo es válido, y cierto, las opiniones son libres, siempre y cuando sean objetivas y constructivas, no tengan o busquen un afán de destruir una reputación o imagen, y es peor que se haga porque no les dieron una propina, o porque simplemente, anteponen sus sentimientos personales, haciendo de lado la seriedad y profesionalidad; y con ello califican de mala manera el trabajo de todo un equipo, que va desde los meseros, hostess, limpieza, valet parking, administradores y el resto de componentes de un  local determinado. Y no es que se sea delicadito, pero cuando se llegan a esas alturas de estar calificando cada sitio, cada detalle, es un tanto cuanto exagerado.

 

Los humanos en una manifestación de carácter, clasifica y califica todos los elementos de su sociedad y de su planeta, incluyendo las conductas y profesiones; algo que no debe de considerarse malo, ya que debe de haber un sentido de orden, no de un caos reinante; pero tampoco es caer en un sentido estricto de cuadrar todas las cosas.

 

La comida debe de ser abierta, libre de prejuicios, porque cumple la primera y función básica de alimentar, después viene el antojo y posteriormente se convierte en algo aspiracional. Quienes crean o elaboran  la gastronomía tienen diferentes y encontradas opiniones en cuanto si es correcto designar una clasificación o calificación; otros consideran que no debería de existir, ya que aumenta una presión, más que el reconocimiento de sus habilidades e ingenio y están los que son más radicales, pero pienso que son los más honestos, que les vale un cacahuate lo que dirán; es más, no necesitan de esa publicidad disfrazada de estrellas, soles y demás cubiertos que se les antoje, ya que sus establecimientos tienen las mesas llenas, así sea una sola, la que compone al sitio. La mejor recomendación es lo abundante o delicioso, más que un plato bellamente adornado, pero magro en cantidad.

 

Por eso no deberían de ser tan cerrados y se tenga que decidir si un puesto de empanadas y salbutes deba ser categorizado con 5 Tenedores y que su gastronomía debe ser considerada de alta artesanía, vamos, prefiero ver que tenga la higiene adecuada y lo demás se disfruta  con el paladar, sin tanto alarde de saber (más que lo necesario, para que no den gato por liebre), que composiciones tiene el aroma, que si el bouquet, que el añejamiento o que deba tener una Denominación de Origen (otro tema ya muy masticado, pero se debe ver con otra perspectiva de protección a lo que se produce en los territorios); eso queda para quienes defienden su profesión de crítico y lógico, para quienes quieren tener esas críticas.

 

Y sí, cada quien lee lo que le interesa, y si no, pues que le de vuelta a la hoja...

 

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza.