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Reseña de Lázaro y los alzados, novela gráfica

El padre de esta novela, de este libro gráfico se le conoce como Luis Alberto Villegas Muñoz, extraordinario artista que ha sabido explotar su talento, tomando como base a Posadas y al igual, ese increíble grupo de ilustradores del siglo XX, el Taller de la Gráfica Popular. Los miembros de esta asociación han dotado a Ville (ese alter ego que vive en Luis) de ideas que se vuelven físicas a través de los lápices y tintas del contemporáneo autor, así, éste le da voz y rostros a esos interminables tormentos de esto que conocemos como México.

Lázaro y los alzados deben de sopesar mucho la decisión de encontrar esos retazos de negros recuerdos porque abren más que heridas, abren ataúdes llenos de muertos y vivos sin voluntad, así como a otros que son más vivos que humanos: los gobernantes y el sistema que defienden hasta la muerte, pero de los otros.

Lázaro y los alzados es un riesgo, porque a pesar de esos dolores, hay motivos suficientes para volver a ver la cara de los amados, para volver a encontrar el rostro de la inocencia, de la paz y los ideales que nos devuelvan la calma y tranquilidad.

Hay algo que no he mencionado, la narrativa escrita, hecha en poesía, líneas que son directas, que, desde mi humilde perspectiva, trata de dotar con belleza los acontecimientos que va exponiendo, denunciando la vigencia de ese México Bárbaro. Para ese desarrollo, Luis tuvo que hundirse en la podrida historia reciente, esas que tienen por nombre Ayotzinapa, Aguas Blancas, San Fernando, el 68, el Halconazo y más notas que parecen estar en un carrusel, porque parecen no abandonarse y sólo se refrescan con un número más a las esquelas que pueblan todos los medios comprometidos con decir las verdaderas cifras de esa montaña de huesos y cráneos.

Esa es la labor de Ville, darnos un chingadazo para despertar y dejar de ser indolentes ante una verdad que sí es absoluta. Nos enseña que por medio del arte se combate el fragor y locura de las armas de fuego, y más por esas manos que las empuñan. El arte debe de ser por y para el pueblo, por eso nos trae un memorial para tener de dónde agarrar el vuelo a la hilacha. Nos deja información sobre el Taller de Gráfica Popular, para que sepamos de sus integrantes, de sus obras, de los mensajes que éstas llevan, de la lucha hecha y derecha por décadas, de nombres acuñados para la posteridad aunque quieran esconderla por pena  y vergüenza. Esa que les corroe porque saben que darles la libertad, la educación…la verdad a la gente, es hacerlas pensantes y es el primer paso para su extinción como gobierno, como sistema opresor.

Busquen a Lázaro y los alzados, es de Ensamble Comics A. C. y por el momento tiene un tiraje de 1000 ejemplares, que espero sea más grande la producción (yo creo así será), más por el precio que ostenta, 200 de los devaluados (aunque la camarilla diga lo contrario), y eso es un precio muy barato al lado de otras cosas que no son nada útiles como lo puede ser este libro…

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