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Celebrando a los idos del arte...

Jueves, 23 Noviembre 2017 19:02 Publicado por en Escultura

100 años de la ida del maestro Tierra...Rodin

Cien años de creación desmedida, de abrir portales a los sentidos que rayan en la locura, en palabras nuevas, llenas de mierda y presunción, cien años de maltratar a la ignorancia, de  sublimarse por encima de la muchedumbre, escapando de las realidades secas, efímeras e impotentes. Rodin nunca fue frágil, nunca frígido, el hombre prevalecía a pesar de sus tiempos, de las burlas y críticas. El hombre estaba y sigue estando por encima de ese promedio tan abrumador, secante y absorbente.

Rodin trago la píldora y rompió toda conexión con la monotonía y el absurdo de la normalidad. Rodin se volvió universal, atemporal…inmortal.

Cien años de regodearse con la piedra, literal. Encargos iban y venían, pero las manos eran suyas, así como ese delicioso arte de esculpir y escupir sobre diafragmas ridículos. Sabía que el cambio no sólo tocaba las puertas de la nueva era, no se amilanaba con las sacudidas sangrientas que amenazaban con otra imposición, con otro yugo que cambiaba de nombre, más no del ideal subyugante.

Cien años de mantener su máxima, su filosofía y manera de ver las cosas, de sentir más allá del tacto. 100 años de devorar el cuerpo, de palpar con el alma, de construir al espíritu y gritar a los cuatro vientos:

“el cuerpo, es un molde en el que se imprimen las pasiones”.

Cien años de su partida y partida de madre a la piedra que clama su regreso, yo mismo me sumo a ese clamor y suplicio, aunque me juzguen retrograda, conservador y anquilosado. Prefiero esas teas y horcas sobre mí, que ver la impaciencia de los llamados contemporáneos.

Donde sea que estés maestro, saca el cincel y haz llorar a lo inmóvil, sangra lo inerte, para  que nazca plena, orgullosa y consiente, de que el corazón no sólo es de carne…

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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