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Los mexicanos y el Oscar...

Lunes, 19 Marzo 2018 11:38 Publicado por en Espectaculos

No, no han puesto a México en alto: Eiza y Derbez...

Los mexicanos y el Oscar.

Ya han pasado algunos días desde que se llevó a cabo la ceremonia de estos premios gabachos que le dan cierto reconocimiento a una de las industrias más fuertes de estos vecinos. La fuerza de este sector de la economía no se basa sólo en cuantos billetes verdes caen a la caja registradora, con todos sus consabidos complementos como venta de dulces, juguetes, discos de música, dvds y otras cosas conmemorativas. No, la potencia también incluye la cuestión ideológica, así el sometimiento es más fuerte y garantiza más años de ceguera.

Esta pequeña intro se me hace forzosa de incluir ya que debemos plantear el fondo de esa tramposa, ingeniosa y manipuladora musa. Los gringos saben que es una de las mejores formas para engatusar a la gente y luego la diseminan como si fuera un vil virus. El cine es maravilloso pero la mayoría de las producciones está llena de efectos visuales y argumentos cómodos, para que se nos llene de guajiros sueños. Cierto, no todo debe de ser serio o de orientación artística, debe de tener esas dosis de entretenimiento, pero muchas veces se está cayendo en la salida fácil y barata.

Y en esta época, al haber pequeños movimientos telúricos en la moral de los participantes, tratando de equilibrar las condiciones imperantes en Hollywood, el evento tomo más renombre y expectación, pero ni así los ratings levantaron, ya sea por intervención del Estado o por la influencia que éste tiene para con varios medios (que al caso es lo mismo). Pero como sea, esta celebración era de manifestar equidad, en todos los sentidos y al parecer eso era algo que los mexicanos estaban esperando, al menos los que están en los medios informativos y el gremio de dizque artistas.

Es así como se vio a Salma Hayek dando voz, junto con otras actrices, a las mujeres que fueron abusadas; aparece Derbez haciendo una presentación, al igual que Eiza González; también vimos a Gael García Bernan berreando con sumo sentimiento y el diamante de la velada, los discursos de Guillermo del Toro.

Parecería que todo era fiesta y hasta se atrevieron a llamar a los Oscars, como una gran fiesta mexicana. Eso da pie a que salgan las banderas tricolores en muchos lados, felicitaciones por todos lados, incluyendo la penosa intervención de los malogrados candidatos como Meade o Zavala. Todo era alegría, sueños hechos realidad donde ya nos vemos como potencia cinematográfica. Entonces empiezan a salir algunos con sentido del humor y aprovechan el llamativo vestido de Eiza, de color amarillo Piolín y se desata una singular creatividad, otros son más ácidos y críticos, y cuestionan los blasones de Derbez para estar en esa vitrina.

Claro que García Bernal no se salvo y así, varias horas estuvieron las redes sociales con opiniones, puntos de vista, burlas y risas. Pero como toda balanza, aparecieron los férreos defensores, eso que se ponen la playera patriotera, más no patriota y se desgarraban las vestiduras y se desgañitaban a todo pulmón porque se ofendían a esos nuevos próceres de la historia mexicana.

Vaya que también se fueron a la yugular y uno de los discursos más homogéneo fue: “¿qué habíamos hecho los demás, bola de ignorantes y pelados tercer mundistas, por la nación?”.

Lo que nos da entender que Derbez y demás aludidos ya merecen tener grabados sus nombres en las paredes del Congreso de la unión y tengan asegurado un lugar en la rotonda de los mexicanos ilustres. Y si nos vamos por el lado místico, van a ser canonizados y en poco tiempo serán los nuevos santos con sus respectivos nichos por no decir que tendrán fastuosos templos y su especial fecha tal cual parecido a la de la virgencita del Tepeyac.

En uno de esos clamores había uno que retaba y preguntaba insolentemente: “ustedes que han hecho por México” “cuando han puesto el nombre del país en alto”. Ahora resulta que Derbez es una celebridad en el gabacho y sus rutinas dizque cómicas son mejores que el inmaculado trabajo de Chaplin o Keaton. Ahora resulta que Eiza González con su vestidito amarillo huevo es más interprete que Meryl Streep, Audrey Hepburn o Ingred Bergman.

Ahora resulta que Coco es más representativa que las películas del Indio Fernández o de Pedro Infante. O que debemos ignorar las fallas de Gael en su modo de cantar. El que se salva es Del Toro, un extraordinario artesano que ha hecho más méritos artísticos que Iñárritu o Cuarón y no es que los demerite gratuitamente, Guillermo se ha volcado a géneros menos apreciados por los intelectuales de la llamada Meca del cine.

Pero ni con esto podemos decir que ha puesto el nombre de México en alto, y es fácil y sencillo, argumento esgrimido por varios. El trabajo hecho por él y sus colegas, son con dinero y producción de nacionalidad extranjera, o en otras palabras, sirve y trabaja para otros intereses muy diferentes a los mexicanos y los trofeos que logre son ganancias, en todos sentidos, para ellos.

No señoras y señores, estas personalidades menores, muy menores (con la digna excepción de Guillermo del Toro y Gael), no han hecho nada más que tratar de poner su nombre en alto, que en teoría no es malo, es hasta plausible. La aspiración humana debe ser impulsada, pero en un espasmo ridículo de ingenuidad, esta debería ser propósitos mayores. Pero bueno, esos “renombrados” actores son parte de un sistema frívolo y sin ninguna intención de arte; sólo han visto por estar en el star system, por querer encajar en un medio que nunca nos ha querido más para una mera necesidad de curiosidad argumental y por lo más importante, por ver cuanta lana se llevan con sus películas.

Derbez estaba ahí por un mero compadrazgo con el presidente en turno de la Academia, quien fue su fotógrafo en una de sus cintas. Esa amistad le rindió frutos y lo subió a ese escenario donde pocos lo conocían y lo peor, pensó que estaba frente a sus cuates y aduladores (o de mínimo sus hijos), y se quiso echar uno de sus malogrados chistes, la respuesta, un total silencio.

Eiza, pocas cosas que decir, y en una comparación prácticamente idéntica, Camila Cabello, una novel cantante, sufrió de memes alusivos a una vestimenta estrafalaria y hasta donde sé, se ha divertido con el ingenio de quienes los crearon. No hubo esa ola desbordada de patriotismo barato, nadie salió a decir que ha puesto el nombre de su nación en lo más alto y mucho menos, se han tirado de la torre más alta, sin olvidar que tampoco se han envuelto en la bandera.

Hay personas en otras disciplinas que si le han echado huevos para que a México se le reconozca más allá de ser un lugar lleno de sangre y drogas. Y lo más triste, no han tenido la maquinaria sistemática de una empresa que se le conoce más por ser una aliada de los aparatos gubernamentales y con ello, hundirnos en la ignorancia oscura del medievo. Pero como no son gente bonita o patéticos patiños, no tienen por qué ser defendidos, felicitados o exhibidos como el gran ejemplo que son…

                                                                                                                                                 

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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