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Come todo lo que puedas… de lujo

Sábado, 22 Octubre 2016 19:02 Publicado por en Gastronomía

Un día comiendo en el gran buffet de lujo de Francia

Una piscina olímpica, un parque acuático, una bolera y un gimnasio. Este es el extraño entorno que forma parte del resort a las afueras de Narbona de Les Grands Buffets, el gran bufé de lujo de la cocina tradicional francesa desde 1989.

Es imposible perderse. Una enorme pirámide inspirada en el Museo del Louvre que recuerda a una discoteca de extrarradio indica dónde está la puerta de acceso al gran templo del “all you can eat”.

En la entrada te recibe una báscula industrial. La gente pesa sus lorzas antes y después de la experiencia en un acto de lujuria casi obscena. Evidentemente me apunto al carro y me peso. Al mirar al interior del local, lo primero que se ve es una enorme fuente de fondue de chocolate.

Son inteligentes. El pecado de la gula entre ceja y ceja. Por un momento, me imagino desnudo nadando en el río de chocolate engullendo cacao sin respirar.

Estoy HAMBRIENTO. He cometido el típico de error y casi no he desayunado. Y cuando tengo mucha hambre no pienso con claridad y el ratio de acierto en la toma de decisiones baja considerablemente.

"Les Grands Buffets es un lugar atrapado en el tiempo que rinde pleitesía a las recetas clásicas de la burguesía francesa."

 

Me entusiasma la definición de “buffet a voluntad” que promocionan a los cuatro vientos. Es cierto que en los buffets, para bien o para mal, quedas en manos de tus instintos más primarios en una batalla dramática entre el monstruo famélico que todos llevamos dentro y la contención de lo buenos modales en la mesa.

 

No sé controlarme.

La sensación de poder comer todo lo que quieras puede llevarte a la peor digestión de tu vida o a una experiencia divertida. Depende del nivel de engorilamiento. El equipo de sala recomienda con acierto que los clientes den una primera vuelta por los comedores sin un plato en la mano. De esta manera no te lanzas como si no hubiera mañana sobre la bandeja de fritos. 

Es bien cierto que en este lugar hay que decidirse rápido o la muchedumbre te engulle:

—Dos turnos de 300 comensales en cada almuerzo y cena.

—Casi 1.200 clientes por día.

—100 trabajadores entre cocineros y camareros.

—Más de 300 platos gourmet a elegir.

—70 referencias de vinos franceses en copa.

—El surtido de quesos más grande de Francia.

—Precio cerrado de 32,90 euros sin bebidas.

—Y tu apetito como única frontera hasta el infinito.

"Parece imposible que los números cuadren y que no sobren platos para alimentar a una nación entera."

 

Les Grands Buffets es un lugar atrapado en el tiempo que rinde pleitesía a las recetas clásicas de la burguesía francesa. Aseguran con orgullo que es un gran teatro que ofrece ágapes de lujo en lugar de comedia del arte. Y están en lo cierto.

Su creador, monsieur Louis Privat, proviene de las artes escénicas y decidió que la mejor manera de abrir uno de los bufés más grandes de Europa era recargar los salones con cuadros en los comedores y con obras de arte en la cocina. Molière a la bullabesa. Voilà.

No sabemos si la intención es fomentar la inspiración de comensales y cocineros, pero la mezcla de feria y asilo de la tercera edad tiene un componente hipnótico que engancha. La mirada no da abasto y es imposible captar todos los detalles. Perdido en una sinfonía infinita de sabores y olores suculentos, todo cobra sentido.

"La mezcla de feria y asilo de la tercera edad tiene un componente hipnótico que engancha."

 

El lugar está congelado con orgullo en la época dorada de la gran cocina tradicional francesa donde la calidad era tan importante como la cantidad. Hay mucha comida. Hay cantidades faraónicas de comida. Parece imposible que los números cuadren y que no sobren platos para alimentar a una nación entera. Y sin embargo, todo los números cuadran.

“Después de casi 30 años de experiencia sabemos muy bien lo que comen nuestros clientes. Por ejemplo, tenemos una media de 1,72 ostras y 20 gramos de foie gras por persona" nos dice Emma, responsable de comunicación. Un vistazo a las mesas y te das cuenta que tiene razón.

Hay miles de posibilidades y la oferta gastronómica es inasumible, pero todo está estudiado al detalle para que al final de la jornada se tire el mínimo de comida sobrante. Chapeau.

 

"El mejor secreto de Les Grands Buffets es que se han ganado la confianza de los mejores productores artesanales de la zona de Languedoc Rousillon."

 

“No queremos que la gente vaya a su mesa con tres platos a la vez cargadas hasta los topes. Los comensales están un promedio de dos horas y media en el restaurante y hay tiempo para todo”. De esta manera, se distancian de los típicos bufés que arrastran la imagen negativa de antros de mala calidad.

“La gente tienen una imagen muy negativa de los bufés. Aquí cada día nos encargamos de cambiar esta opinión para recordar que la gran cocina francesa proviene de los grandes bufés de siempre”.

La Rostissérie con un asador gigantesco, La Mer con ostras, bogavante y cangrejos, La Fromage con decenas de referencias de queso y La Pastissérie con los dulces más espectacular de la repostería francesa. Lo cierto es que los platos de cocina son buenos y la selección excelente. Foie gras, quesos, vinos y postres se llevan la palma. Insuperables.

"Se distancian de los típicos bufés que arrastran la imagen negativa de antros de mala calidad."

 

El mejor secreto de Les Grands Buffets es que se han ganado la confianza de los mejores productores artesanales de la zona de Languedoc Rousillon. Promocionan el territorio con orgullo y valoran sus productos por encima de las buenas artes en la cocina.

Ni rastro de cocina internacional. No hay sushi, ceviches, hamburguesas, pizzas ni mandangas.  

Les Grands Buffets vivirá o morirá defendiendo con el cuchillo entre los dientes que la mejor oferta gastronómica del mundo consiste en potenciar la comida de la alta burguesía. Gastronomía y patria. Chovinismo con orgullo galo en la mesa.

Me voy con una extraña sensación agradable, el estómago contento y un kilo más de Francia en mi masa corporal.

 

Fuente: http://www.playgroundmag.net/

 

 

 

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Autor

Ocioltura

Ateo y loco de nacimiento, creativo en profesión y programador por accidente, fanático de las películas de terror, sociopata musical de Armando Palomas e Iván García, de reciente manufactura en el mundo de la fotografía.

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