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Esta es una de las mejores recomendaciones que les podemos dar para este 2018...

Martes, 16 Enero 2018 18:00 Publicado por en Literatura

Revisando uncle Bill, la novela gráfica de Bef

Es difícil encontrar novelas gráficas hechas por mexicanos, al menos lo es para aquellos que somos de otra parte de la república y no vivamos en la CDMX. Así que quitando esas circunstancias que sólo nos competen a neófitos como yo, pude hallar un libro que más  ser na novela de ficción tiene más guiños a un documento histórico.

El nombre de ese libro es Uncle Bill, cuyo autor es Bernardo Fernández alias Bef, chilango de familia de prosapia, algo que sirve para desarrollarse con más comodidad. Aclarando esta parte, no es un reproche, es más bien una referencia realista, en este país y en esta época (como en la gran mayoría de ellas), las influencias y fortuna familiar allana de gran manera la formación artística. Cierto, sueno chovinista, pero para desarrollar una prolífica carrera en el campo de la cultura, hay que tener esos medios, tanto económicos como palancazos. De igual forma reconozco que el trabajo arduo, seas de la clase que seas, terminara por asentar la profesión.

Pero eso no es el punto, el motivo principal es agradecer la obsesión (no hallo otra forma para nombrar esta investigación), de Bef por el venerado junkie, William Burroughs. No es una biografía como tal, más bien es en gran parte, el período que paso este genial escritor por México y en éste, hallamos una contundencia que pudiera decepcionar a muchos admiradores del gabacho. El escritor no estuvo interesado en la cultura de nuestro país, vino más bien por una cuestión de negocios y escapando de sus demonios, así como varias persecuciones legales que ya acarreaba en Estados unidos.

De todos modos, el buen Bill hallo la manera de volver a encontrase con sus obsesiones. A pesar de todo, la ciudad de México le sirvió como base, para él y la familia. Y es en esa urbe donde se da uno de los episodios más trágicos de su vida, cuestionándose si fue un fatal accidente o premeditado, la muerte de s pareja y madre de su único hijo.

La novela toca varios parajes y personajes de la vida de William, “mr. Burros”, como “esos” de la generación Beat, Kerouac, Ginsberg, Cassady, Carr, Huncke y varios más, pero la más importante, que juega un aparente papel discreto, pero es, en propias palabras del Tío, la máxima musa y principal detonador de que nuestro protagonista se volviera escritor de tiempo completo, su pareja artificial, Joan Vollmer.

Y es ella quien encabeza ese suceso, al querer la pareja, en una reunión en su departamento defeño, representar el famoso acto de puntería de Guillermo Tell.

También es primordial la relación de amor platónico y a la distancia del caricaturista, guionista, escritor y férreo admirador Bef, quien persiguió a Burroughs  por varias décadas y lugares del mundo. Sufre sus desencantos e intenta analizar sus motivos y propósitos de las decisiones que parecían tomadas más por sus entrañas, dominadas éstas, por el placer, nihilismo y por que le valía madre.

Yendo a la obra como tal, es un libro que posee dibujos clásicos de los 50’s (a mi entender), sin muchas pretensiones, ya que son en blanco y negro, pero son más que suficientes, ya que la calidad es innegable y cubre con maestría las 250 páginas donde su mano es firme, a pesar de las patentes emociones personales que el autor emana sin prejuicios o arrepentimientos. Es su bebé y una pieza propia que termina compartiendo con los entrometidos que lo descubrimos.

Vayan a las librerías y pidan su ejemplar, es diversión garantizada y en el fondo, es aprendizaje de uno de los mejores genios del siglo XX. Por cierto, el mío lo conseguí en Profética

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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