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“La evolución radica en la diversidad y no en la segregación, y la diversidad tiene su base en la discriminación y al mismo tiempo en la unificación; conceptos que en realidad no son opuestos si no que caminan de la mano hacia esta evolución…”

Viernes, 04 Noviembre 2016 00:50 Publicado por en Noticias de México

Una semana de belleza, nostalgia y horror en México

“La evolución radica en la diversidad y no en la segregación, y la diversidad tiene su base en la discriminación y al mismo tiempo en la unificación; conceptos que en realidad no son opuestos si no que caminan de la mano hacia esta evolución…”

Michel Foucault, Historia de la Locura.

Si existe una relación complicada a nivel emocional, social e individual, la cual va más allá de toda creencia, y posiblemente sea el motor de todas ellas, es nuestra relación con aquello que llamamos muerte.

 

Independientemente de la cultura, la muerte está entre nosotros; muchos le tememos, otros le rinden homenaje como a una especie de deidad; hay quienes la asocian con el miedo, otros con el amor o con la tristeza, pero lo que es un hecho es que está presente, y sin nuestra capacidad como humanos de ser conscientes de la vida, este concepto perdería todo sentido pues, por obviedad, no seríamos conscientes de que vamos a morir. En todas las culturas, esta relación es la raíz de muchas de las actividades y maneras en las que nos dirigimos en la cotidianidad, en nuestra educación e idiosincrasia: filosofías, religiones, alimentación, etc.

 

México tiene una relación muy estrecha con la huesuda, con la parca, con este tema que trata de lo desconocido, de aquello que no podemos comprender; como decía Edgar Allan Poe, podemos comprender científicamente la muerte, pero no podemos comprender el porqué morimos desde un punto de vida existencial. Pero los mexicanos, desde la época prehispánica, hemos desarrollado distintas tradiciones orales, visiones, pasajes, paisajes e historias sobre aquello que ocurre después de exhalar el último suspiro, pero sobre todo, aquello que hacemos los que nos quedamos en la Tierra para recordar y rendir culto a la muerte, a lo incomprensible, y dado que nuestra realidad es creada por nuestro lenguaje, todo lo desconocido es un monstruo, y cuando el ser humano se topa con uno, éste es temido y hay dos opciones: lo adoramos o lo matamos, pero no podemos matar a la muerte.

 

México y su frontera norte

 

tradición y relación con la muerte en  México

Somos vecinos de la gran potencia, su patio trasero para muchas cosas; sin embargo, mantenemos nuestra cultura, algo que a ellos les fascina, y no es que no tengan la propia (todo lo que hace una sociedad es cultura), y no defenderé su tendencia imperialista, pero tal y como dije anteriormente, el miedo a lo desconocido, la catarsis que nos causa la consciencia de nuestra finitud, ese monstruo de la muerte, va mucho más allá de nuestro desordenado país y la máquina de guerra del gobierno estadounidense; cada individuo, estadounidense o mexicano, tiene la relación con la muerte de la que hablaba al principio.

 

Curiosamente, el homenaje que se rinde al  monstruo de la muerte en cada país tiene fechas muy cercanas y cierto parecido: nosotros con el Día de Muertos rendimos tributo a ella y a nuestros seres queridos fallecidos (quienes, según la tradición, vienen a visitarnos en la madrugada del 1 y 2 de noviembre) con nostalgia y adoración; nuestros vecinos rinden homenaje al terror durante el Halloween; el monstruo tiene diferentes disfraces: el vampiro, la bruja, el zombie, etc., quienes salen el 31 de octubre a las calles.

 

Ambos nos burlamos un poco, nosotros con La catrina, las Calaveras de Azúcar y las Calaveras Literarias; ellos con la tradición de vestir a los niños con disfraces, Jack O’ Lantern y el Trick or Treat.

 

Culto a la muerte y Halloween

Tan cerca el uno del otro en espacio y tiempo, era imposible que no existiera un sincretismo entre dichas tradiciones, el claro ejemplo de ello es que en la mayor parte del país, principalmente en la Ciudad de México, se festeja el Trick or Treat, sólo que aquí le llamamos Calaverita; los niños esperan (y me incluyo) todo el año para disfrazarse y poder comer las delicias culinarias de la época. Mientras tanto, en Estados Unidos, muchos han tomado la figura de La Catrina o los esqueletos divertidos (alejándose del tono terrorífico y de maldad) para disfrazarse y acudir a las fiestas que se llevan a cabo. También es importante tener en cuenta el gran número de mexicanos que han llevado consigo las tradiciones a esa parte del mundo cuando han migrado a trabajar en la tierra de las trece colonias.  

 

Jack O’ Lantern, nuestro turista en México

 

Halloween y Día de Muertos

 

¿Quién en México no conoce la famosa calabaza de Jack O’ Lantern? Entre todo lo que colocamos en nuestros hermosos altares también colocamos uno de estos y es, tal vez, el personaje característico de Halloween.

 

Un Jack-O’-Lantern toma su nombre de un fenómeno conocido como “fuego fatuo” (will-o’-the-wisp en inglés) que consiste en la inflamación de ciertas sustancias animales o vegetales en estado de putrefacción.

 

Su origen se haya en un antiguo ritual practicado por los druidas que habitaban las islas británicas y parte del norte de Europa. Los druidas creían que en una determinada noche del año, los espíritus de sus enemigos asesinados en batalla regresaban para vengarse, así que extraían las vísceras de las cabezas de estos, provocaban el fuego fatuo dentro de ellas, y esa noche las colgaban fuera de sus chozas con la idea de que el espíritu no podría entrar.

 

Con la llegada del cristianismo y su método de expansión y colonización cultural, mediante la adaptación de los ritos “paganos” a su propia estructura, dicha noche se convirtió en la All Hallow’s Eve (Noche de todos los Santos) y con el tiempo en lo que hoy conocemos como Halloween. Dada la naturaleza, supuestamente moral del cristianismo, las cabezas de los enemigos fueron remplazadas por calabazas.

 

Culto a la muerte y Halloween

 

En la tradición de Halloween se extrae el contenido de las calabazas y se preparan dulces y diferentes alimentos que pueden variar según el lugar, se provoca el fuego fatuo dentro de ella y se hacen agujeros en la cáscara de manera que emule un rostro (fiel recordatorio del ritual druida original) y es así como tenemos un Jack-O-Lantern. Según el historiador David J. Skal, no se sabe exactamente quién o cuándo se le dio este nombre a la tradición.

 

Debido a la migración europea a América del Norte, éste se ha convertido en un festejo tradicional de suma importancia a través de los siglos y casi propio de los Estados Unidos, que se ha ido expandiendo a todo el mundo.

 

tradición mexicana calabazas

 

En México, debido a que el Halloween y el Día de Muertos se celebran casi al mismo tiempo,  Jack-O’-Lanterncomenzó a formar parte de los altares de Día de Muertos, los cuales (como mencionaba antes) hacemos con la creencia de que aquellos que no están ya con nosotros regresan esa noche a visitarnos.

 

Como dato curioso, la calabaza que se usa para hacer un Jack-O’-Lantern no forma parte de la cocina o la cosecha tradicional mexicana.

 

La Catrina, turista en Halloween

 

huesuda

 

La Catrina, originalmente llamada “Calavera Garbancera”, es un personaje paródico creado por el dibujante mexicano José Guadalupe Posada en 1913 para los periódicos subversivos de la época. Con este personaje, Posada pretendía satirizar a las mujeres de clase alta que durante el Porfiriato (principios del siglo XX) pretendían esconder sus rasgos mestizos o indígenas usando atuendos europeos, particularmente de estilo francés. En aquella época, las “garbanceras” eran mujeres de estratos sociales bajos que usaban vestidos europeos para llamar la atención de las mujeres de alcurnia y poder vender sus garbanzos, frutas y demás.

 

Años más tarde, Diego Rivera la pintaría junto a su creador en su mural “Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central” y sería él quien le diera el nombre de La Catrina a la “Calavera Garbancera”.

 

muralismo

 

En los años 20, cuando comenzara a celebrarse en forma el Halloween (All Hallow’s Eve) extranjero en México, junto con el Día de Muertos, las mujeres comenzaron a disfrazarse de La Catrina, lo mismo que de brujas, vampiresas, fantasmas y demás horrores relacionados con esta noche. La influencia que dejó el Porfiriato por el gusto hacia lo extranjero fue algo clave también. Don Porfirio también atrajo la mirada extranjera a México, y era lógico que nuestro vecino nos viera primero, esto y la migración masiva latinoamericana del siglo XX llevó los altares, las Calaveras de Azúcar y demás. Durante los conciertos de The Grateful Dead en los años 60, se solían regalar Calaveras de Azúcar con LSD.

 

festejos de día de muertos

 

Ahora, en el siglo XXI, este sutil sincretismo cultural entre Halloween y Día de Muertos que surgió en los años 20, hace que en México tengamos no un día, sino casi una semana de horrorosa y nostálgica belleza.

**

Mi Calavera (A Media Noche)

A media noche despierto me encontraba,

 Loco, ansioso y ebrio en aguardiente,

 Culpando al corazón cruel de mi poesía ensangrentada, la cual de mis latidos errantes abusaba,

 Llorando la falta de húmedo amor, creyendo estúpida y mortíferamente en infierno, el cielo y mi maldita suerte,

 Cuando acostado seco en mi lecho, con revolver en mano, sentí algo a mi lado,

 Un algo cuyos labios a mi oído lentamente acercaba,

 mientras con sus manos mi espalda acariciaba.

 

La escuché sutil, distante, fría,

 Y aún sin voltear aterrado y aferrado al revolver supe quién era,

 Bastarda hija de Xiuhtecuhtli y de Ah puch,

 Una voz que dulcemente susurraba con su olor a tierra eterna:

 “Vive, vive, vive…”

 Era mi muerte… 


Xavier Bankimaro.

 

Fuente: http://culturacolectiva.com/

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Autor

Ocioltura

Ateo y loco de nacimiento, creativo en profesión y programador por accidente, fanático de las películas de terror, sociopata musical de Armando Palomas e Iván García, de reciente manufactura en el mundo de la fotografía.

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