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Motorama la rompió en el Beat 803

La noche de anoche será memorable e inmejorable, al menos para quien escribe. Disculpen que empiece con un pleonasmo, pero apenas me estoy reponiendo de un chingonazo concierto, que para ser sinceros, no esperaba tanta pinche intensidad y no por no confiar en una banda que exuda calidad en cada miembro que la compone y en el enorme talento compositivo. No, mi reticencia era por experiencias anteriores con otras agrupaciones y parece que dejan las ganas en sus maletas (ejemplo más reciente, The Strokes).

Pero no mamen, fue todo lo contrario, desde su salida, y en una conexión inmediata con sus ávidos fans, le echaron huevos al asunto y pagaron con creces la fidelidad de los feligreses a esta misa musical ortodoxa llegada de la lejana Rusia.

En un contraste, Vlad, Irina y Maxim, se veían relajados, en apariencia calmos, pero no dudo que sintieron la buena vibra de todos los que asistimos. Desde ese inicio, brincamos y gritamos a todo pulmón como si fuéramos adolescentes (en el fondo lo deseamos) y sin duda, pasamos esa energía a los cuatro ejecutantes, quienes no dejaron pasar la oportunidad de demostrarnos que sigue siendo un espectacular combo de la escena independiente internacional.

Sus rolas empezaron a ser escupida por las bocinas del Beat y nosotros, como buenos acólitos, recogíamos las notas sin pensarlo. Una a una, nos ponían eufóricos, coreando, entonando el nombre de Motorama como una sagrada consigna y que ellos, siguieron haciendo su magia. Así se dejaron escuchar Alps, Heavy wave, no more time, Ghost, Wind in her hair y más canciones que ya son parte de nuestras listas de reproducción e himnos personales de cada uno de los afortunados oyentes.

Con toda esa armonía, el recital pasó volando, a pesar de hacer un interludio, regresaron y siguieron tocando su repertorio y puff, también ese bis se fue en chinga. Llego la inevitable despedida, las luces se encendieron, los parroquianos partían a la salida, otros a la barra y refrescar el gañote, y unos más, como nosotros, nos quedamos sentados unos minutos, intercambiando charla con otros asistentes, coincidiendo que fue una noche de poca madre y que pasará un buen rato para volver a estos chicos de Rostov.

Pero eso no importa, la noche fue genial, que será recordada por un buen rato, y después puede perderse en la cotidianeidad de las acciones diarias, pero no importa, los testimonios, como éste, estarán rondando en el vasto mundo virtual, para quien quiera recordar la noche en que Motorama vino a romper la costumbre en Puebla…

Agradecemos a Viejos Ridículos, Beat 803, Andrea Aldana y Diego Fernando de Perros Productores por las facilidades para hacer nuestro trabajo…

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