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Un artista del pueblo para todas las masas, incluyendo a los pudientes...

Miércoles, 24 Agosto 2016 20:32 Publicado por en Pintura

Goitia, el pintor de un dios para si mismo

 Un anacoreta, un solitario en una ciudad de millones de solitarios, que fingen con sonrisas artificiales que son felices. Un peregrino que dejo su natal tierra norteña, para tener sus andaduras en países que fueron más propios que el suyo; abruptamente la Revolución  cambio, como a la mayoría, su destino, destinándolo, en una ironía de estructuras sociales y de vida, para trotar al lado de un líder guerrillero, ver sus actos militares y de ese momento bélico, las manos de este exiliado citadino, aparece una obra monumental del arte de ese surrealista país, Los Ahorcados.

El tercer Francisco de una familia zacatena, ingresa a un mundo más convulso, más elitista que la sociedad corriente y mama de su alrededor, estando de acuerdo con los estilos  y maneras, pero no con un idealismo cargado, gastándose en foros y discusiones ideológicas, muchas de ellas políticas; sirvió y nutrió a muchos artistas, pero esto hizo que a nuestro Pancho le diera una aversión por tantas contradicciones, que parecían manchar los lienzos y espíritus de sus progenitores.

Estando en un país como éste, la religiosidad no puede quedar afuera de sus pensamientos, de sus inquietudes, viendo que el nacional se hinca y aprecia los manuscritos de lejanas tierras, es imposible para este vasco de raíces, quedar impasible ante los muchos iconos que rodean los paisajes de los nuevos templos, de los nuevos sacerdotes y con toda la intensidad que siempre lo caracterizo, surge Tata Jesucristo, quizás uno de los símbolos de nuestra cultura contemporánea.

Un hombre en la soledad, con sus artefactos sucios, ve el ritmo de ese monstruo que lo adopto, ve cómo se diluyen todos los días,  sueños y talentos, por tener que sobrevivir, por sacar la vida, no de uno, sino de muchos integrantes; este hombre en su choza, la que construyo con sus propias manos, medita profundamente, ¿hay un dios para cada uno de los seres humanos? ¿O tenemos que ser como él? Convertirnos en dioses propios y crear un microcosmos para nuestro egoísmo

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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