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Hace 8 décadas, en uno de los partos artísticos más rápidos, es concebido uno de los cuadros más importantes de la historia, y lo es en muchos sentidos...

Lunes, 03 Abril 2017 20:29 Publicado por en Pintura

Guernica y sus gritos, 80 años de denuncia

Dicen que el arte es interpretativo, cada quien le da su justo reconocimiento, aunque en el fondo no sea el mensaje original del artista. El arte es libre de ser tomado como quiera, no tiene por qué tener limitaciones. Si hay clasificaciones, es para tener en cuenta las épocas y movimientos en que se dieron  y así poder identificar la obra en cuestión. Pero al final eso es un encasillamiento más, y aunque no nos guste, es parte del sistema, de la vida y costumbres de una sociedad que no ha cambiado en nada. El poder, codicia y ambición desmedida por lo material está más presente que nunca y eso que los antiguos trataban de tener cierta espiritualidad y contacto con los dioses dominantes, entidades que tenían más lógica y practicidad, comparado con los que hay ahora.

 

Las obras, en cualquiera de sus representaciones y expresiones, tienen una carga de sentimientos, emociones e ideologías; con estas características, cada una de ellas se hace atemporal, te guste o no, me agrade o no. Pero es ahí donde radica la continuidad del razonamiento y fortalecimiento de la mente humana, es un factor que nos hace prevalecer y debería (en teoría) hacernos mejores seres para el planeta y más importante, con nuestros propios congéneres.

 

Guernica es uno de esos trabajos que posee todas esas cualidades, yendo desde la belleza misma de la creación, hasta el reclamo surgido desde el fondo de la garganta y del alma misma. Esta colosal obra de arte, fue hecha de una manera furibunda, en un corto espacio de tiempo (un mes), lo que nos demuestra el enojo, pasión y talento de Pablo Picasso, el gestor de tan influyente trabajo.

 

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El tamaño en sí del lienzo, ya nos dice del reto que el pintor se forjo; no había medias tintas en este encargo, porque eso es en sí, un encargo. Una tarea pedida por el gobierno de la moribunda segunda República, ya que por ese año, 1937, el golpe de estado planeado por Francisco Franco, estaba logrando los frutos de su ambición. Las primeras elaboraciones hechas por Picasso, esos primeros esbozos de encargos, hablaban delos ultrajes de Franco, así iba encaminando su inspiración, pero como dicen, el destino se entrometió y le dio al genio, el tema que nunca quiso pintar, pero que fue necesario mostrar.

 

Guernica era una pequeña villa del llamado país Vasco, un poblado tranquilo, como muchos que hay en las diversas campiñas europeas, sin ningún tipo de injerencia o manifestación militar o política. Eso no le importo a Franco para dar autorización a los Nazis y así experimentar con sus nuevas aeronaves. La legión Cóndor, de la  nueva y muy flamante Luftwaffe, brazo aéreo de Hitler, bombardeó sin misericordia este pequeño pueblo.

 

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Muy conocidas eran las recomendaciones del Führer, cuando se exaltaba, de no dejar piedra sobre piedra y aquí fue el inicio de esos exabruptos. Guernica desapareció, recuerdo cuando en la secundaria vi las fotos de una copia de un periódico, ya habían pasado 50 años de esa bestial matanza, pero las imágenes en blanco y negro, estremecieron mi adolescente psique y en un pequeño apartado de ese facsímil, estaba el Guernica, como punto de referencia, como un acto elocuente de la barbarie cometida y como una de las obras que mejor han definido el siglo XX.

 

La paradoja de esta obra, es que también sufrió un peregrinar como muchos de los españoles de esa época, anduvo de museo en museo, estableciéndose por un largo periodo en Nueva York y esa estancia hizo que muchos artistas locales lo vieran y analizaran en todos sus sentidos, lo que destapo la magia de las influencias, desatando el genio de muchos de ellos: Pollock, Ashton o Davis, quienes vieron en el tremendo mural, un fondo más comprometido con lo social que con lo artístico.

 

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Y es que todos los elementos que componen el lienzo, son una clara muestra del expresionismo, abstraccionismo y cubismo. Los personajes que aquí aparecen son mujeres, hombres y animales, pero también hay elementos como el sol o las viviendas que fueron destruidas. Todas ellas se mezclan en una trágica danza de muerte, cada miembro se entrelaza uno con el otro, creando gestos retorcidos, rostros de angustia, tristeza y aceptación. Parece que han aceptado su destino, transmutando en una alegoría de dolor, en un ejemplo de la destrucción y bestialidad de los humanos; por la poca aceptación de la vida, por la pobreza de compasión.

 

El ritmo impuesto por el maestro Picasso fue de locura, un mes, en solo 30 días elaboró el cuadro, 30 días de exaltación conjugada con horror, pasión e inspiración. ¿Cómo se sabe esto? Fue gracias a la fotógrafa Dora Maar, quien llevo un diario de tomas, ella fue la primera y última, (después de Picasso), en ver la gestación de monumental obra.  Esta aceleración nos puede decir muchas cosas, como la urgencia de entregar el trabajo o la terrible aprehensión por mostrar una protesta silenciosa, pero que dijo (y sigue diciendo), más cosas que algunos gobiernos de ese tiempo, quienes observaban impávidos, el crecimiento del fascismo e intolerancia.

 

Es ahí donde radica la importancia e intemporalidad de Guernica, no deja de ser terrorífica el paralelismo que hay entre estos dos siglos (XX y XXI), ambos, en sus inicios, ha visto crecer y germinar regímenes totalitaristas, disfrazados de demócratas e incluyentes, pero en sus bases hay toda una mezcolanza de ideales nacistas, derechistas y xenófobas, solo basta voltear al norte de nuestro país y observar la rigidez de un imperio, que no tarda en dar una demostración de musculo y exclamar a los 4 vientos, que todavía sigue vigente y si es necesario borrar de la faz de la Tierra a todos esos estorbos, no lo dudara. Así como este ejemplo, se pueden hallar varios en todo el planeta; pero más triste es ver la pasividad y complicidad, (como Franco y su indiferencia a  su propia población), de nuestro gobierno hacia lo que pasa al interior del país, no importa el color de su partido, no importa su nivel.

 

Por eso Guernica es un llamado a confrontar esas radicales ideas y en una contradicción de mi parte, a destruirlos como ellos buscan hacerlo con la libertad, con ese ansiado y poco apreciado libre albedrio.

 

 

Todo lo anterior fue bien percibido por el artista Stuart Davis, quien simplifico la posible complejidad de la pintura en una frase, en una idea:

 

“Pintar es, en sí mismo, un acto social”

Creo yo, que todos deberíamos hacer lo mismo, con todas nuestras acciones…

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Autor

el invidente zurdo

No confianza, no placer, dudas, melancolía y nostalgia, lo que la mayoría de los humano es, yo soy. El que cree en todo y en nada, la aburrición del alma, de la mente y la vida. Nací en medio de unos que son masa, yo he crecido así, fusionando mis mentiras con la verdad que desnuda, pero pendejo no soy, ya que uso la máscara, la que cargan toda las mujeres, todos los hombres: los depredadores natos de la naturaleza. 

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