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Salud

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¿Cómo nos piden resolver el tema de salud en  once años?, expresó el Primer Mandatario buscando aminorar responsabilidades por las pésimas condiciones en que se encuentran los hospitales y centros de atención médica.
Sábado, 19 Agosto 2017 14:53 Publicado por en Salud

Cosificación de la salud

Declaración presidencial cuyas connotaciones conviene examinar.
En primer lugar, expresa un honesto reconocimiento a lo poco que se ha hecho en su gestión gubernamental por la salud de la población. Habría sido una muestra de grandeza espiritual, -que tanta falta hace en las autoridades oficiales- si no hubiera estado acompañada por el estribillo rutinario de justificar deficiencias actuales comparándolas con supuestas mayores del pasado. La buena o mala calidad de vida de la población y la eficacia de los servicios médicos se miden por los indicadores específicos, que lamentablemente muestran una realidad actual lamentable. 
 
 Ninguna gestión pública es de responsabilidad personal solamente. Prácticamente todos los regímenes populistas actuales y los del pasado reciente descuidan y descuidaron el sector salud porque su cuidado exige capacidades académicas bien formadas, y los populistas buscan servidores obsecuentes, no de los intereses de la población, sino del partido y sus caudillos. La seguridad del poder vale más que la eficiencia y la creatividad. La lealtad partidaria se traduce en sometimiento a los jefes escalonados, ambiente en el cual la eficiencia importa menos que la obsecuencia.
 
La primera ministra de Salud del actual gobierno, la doctora Nila Heredia, asumió el cargo con antecedentes profesionales reconocidos: título de maestría en salud pública,  exrectora de la UMSA y exdirigente del Colegio Médico. Uno de sus objetivos concretos fue lograr desnutrición cero en la infancia en el período de gobierno, trabajó por ello y logró importantes resultados. Otro fue cumplir con la oferta gubernamental de organizar un servicio único de salud.  Aunque conceptualmente teníamos diferencias, un democrático debate nacional al respecto habría permitido encontrar formas para mejorar el sistema y hacerlo universal, y sin costo para el paciente.
 
Lamentablemente, la poca importancia que el populismo otorga a la salud por las razones señaladas determinó sucesivos cambios de ministros, cuyo valor personal importa menos que los resultados obtenidos. Uno de los ministros pretendió mejorar los servicios atacando a los médicos, fue la época del terror, en la cual el caso más patético fue el del bebé Alexander, afectado por una severa desnutrición y septicemia. Uno de los síntomas de esa enfermedad es el sangrado de orificios naturales, puede ser la boca, la nariz, las conjuntivas oculares u otros orificios. El bebé sangraba por el recto, suficiente motivo para que el fiscal, omitiendo asesorarse debidamente, acusara al médico (que en un primer momento salvó la vida del bebé) de violador de menores y lo  enviara a la cárcel, a él y a las enfermeras que lo ayudaron. 
 
Otro caso menos patético, pero más grave, fue el enfrentamiento con el Colegio Médico por las horas de trabajo. Desde hace más de 50 años, para evitar acumulo de cargos por médicos influyentes, se estableció que este profesional fuera remunerado por hora mes de trabajo con PROHIBICIÓN de ser contratado por más de seis horas diarias y en no más de dos instituciones. Un ministro que nunca ejerció la profesión y que ignoraba el antecedente pretendió obligar a los médicos a trabajar dos horas más sin aumento de su remuneración. 
 
Finalmente, a la llegada de médicos cubanos, el Colegio Médico, que reconocía que faltaban profesionales en el país, pidió que cumplieran con el requisito legal vigente de revalidar su título profesional. Fue suficiente motivo para  quitar al Colegio Médico esta potestad legal que mutiló sus funciones.
 
En este ambiente de hostilidad abierta y confrontación continua, el sistema de salud, que como todo sistema puede tener varios componentes con el requisito de que sus objetivos coincidan en uno común y sus actividades sumen esfuerzos en un mismo sentido, lejos de ser mejorado ha empeorado y ahora tenemos servicios de salud fragmentados, sin coordinación alguna, mal financiados y la salud convertida en una cosa expuesta a los vaivenes político partidarios  y subvalorada por un gobierno que inicialmente pretendía ser socialista.
 
Fuente: Página siete
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Autor

Ocioltura

Ateo y loco de nacimiento, creativo en profesión y programador por accidente, fanático de las películas de terror, sociopata musical de Armando Palomas e Iván García, de reciente manufactura en el mundo de la fotografía.

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