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Diseccionando al Quebrantahuesos mexicano

Recientemente se ha hablado de cuál es la verdadera ave que los mexicas vieron al llegar a su destino final. En las explicaciones, aportadas por la prestigiosa revista Arqueología Mexicana, se detalla que el comportamiento es más orientado a otro tipo de pájaro rapaz, y éste no es muy cercano a las características del águila real.

Se dice que puede haber una confusión de traducción, así como las referencias que hacían los españoles con objetos, animales y plantas que nunca habían visto. Para rápido, a muchas aves les llamaban águilas, aunque fueran otra raza.

¿Por qué está explicación? Porque se explica, en esas investigaciones, que, en esos tiempos precolombinos, el Quebrantahuesos mexicano, va más acorde con la descripción hecha por los naturales del altiplano central mexicano y quedaron impresos en los códices.

Y como es un espécimen que es propio de América, no sabían como llamarlo, y por eso – aunque parezca pueril – los europeos se les hizo fácil compararlo (y llamarlo) como el águila, propio de los territorios del viejo continente. Pero no queremos extendernos con la investigación y conclusión del doctor Martín del Campo, quien era un importante y célebre ornitólogo, además de un apasionado de la arqueología. Si tienen tiempo e interés, busquen su trabajo o el artículo de la mencionada revista.

Lo que nos trae la atención en este momento, pero siendo sinceros, tomamos como base dicha investigación y hablaremos un poco de este hermoso falcónido, el Quebrantahuesos Mexicano – Caracara cheriway.

Como ya se dijo, es Caracara cheriway, el nombre científico de nuestro quebrantahuesos, que tiene una amplia zona de hábitat, que va desde el sur de los Estados Unidos – en Texas se han ganado más ejemplares – y una buena parte de México.

Tienen relación con los falcónidos comunes, aunque su aspecto y hábitos son muy diferentes. Es un ave oportunista con un plumaje extraordinario y alas anchas que habitualmente se alimenta de carroña. Es agresiva y es capaz de ahuyentar a los buitres de los cadáveres que encentra en la carretera. “Caracara” proviene de un nombre indígena de América del Sur que tiene su origen en el sonido que emite el ave.

Es oportunista, caza y busca alimento de muchas maneras. Por lo general, caza volando a baja altura y tomando a los animales por sorpresa. Vuela a lo largo de las autopistas temprano por la mañana en busca de animales muertos a causa de accidentes. Puede robarles el alimento a otras aves; además, escarba el suelo en busca de insectos o desenterrar huevos de tortuga.

Ponen de 2 a 3 huevos, aunque algunas veces, llegan a poner 4. Estos son de color marrón pálido con manchas del mismo tono, pero más oscuras. Aparentemente, ambos sexos realizan la incubación (aunque puede que la hembra lo haga durante más tiempo), y la misma dura alrededor de 30 días. Ambos padres llevan alimento al nido para las crías. La edad del primer vuelo de las crías varía y probablemente sea entre las 6 y 8 semanas de vida. Las crías pueden permanecer con los padres durante varias semanas más luego de emplumecer.

Se alimenta de una amplia variedad de criaturas de menor tamaño, ya sea capturadas con vida o encontradas muertas. La dieta incluye conejos, ardillas de tierra, zorrillos, una variedad de aves (además de sus huevos y crías), ranas, serpientes, lagartos, tortugas, crías de caimán, peces e insectos grandes.

Grosso modo es lo que podemos contarle, de la que, en una posibilidad científica y sin ofender a ningún patriotero, puede ser el ave que realmente vieron los viajeros mexicas en el valle, sobre el nopal, platicando con una serpiente…

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Invidente Zurdo

Escrito por Invidente Zurdo

Diplomado en Historia del Arte Mexicano – Museo Amparo

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