Este es un recopilatorio leve de esta corriente musical y social que es el Punk, un ritmo que se convirtio en un modo de vida, lleno de rebeldía y contracultura, que en los últimos años está tomando fuerza, no porque estuviera muerto, pero por cuestiones propias, pero creemos que es más externo, se tomó una pausa. Más ha sido lo de fuera que el punk se contrajo. Gobiernos represores, que sutilmente han decidido acotar espacios para los movimientos rebeldes. Lo hacen desde las siglas que ustedes quieran mencionar, desde instituciones que se supone son para respaldar al pueblo, al de abajo, al reprimido y esclavizado. Pero no, esas expresiones no son del agrado de los poderosos, de quines deciden darle un rostro eurocentrista a la ciudad, vendiéndola al mejor postor y convertir, siglos de tradiciones en un mero souvenir pa’ los weros, pa’ los whitexicans y demás grupos privilegiados. Por eso el punk es necesario, en todas sus facetas, unidos o no, los gritos, la protesta debe ser ruidosa, escandalosa a más no poder, porque es así como se asientan las verdaderas revoluciones.
Después de ese choro mareador, vamos a entrar en ese brevario de lo que ha sido, y es, el punk…
Como decíamos, en fechas recientes, el movimiento ha protagonizado un fenómeno sociológico singular: comunidades como la junta auxiliar de La Resurrección han integrado la estética y actitud punk (crestas, camperas y despliegues contestatarios) dentro de sus carnavales tradicionales, volviéndose parte del patrimonio barrial y de la cotidianidad local. Lo que inicio como una tribu social, se transformo en una identidad cultural para una junta auxiliar que es rica en recursos, pero explotada en pos de la ciudad capital que absorbe, traga la vida, en todos sus sentidos, de zonas limítrofes que también tienen derecho a la abundancia colectiva.
El punk en Puebla nació como una expresión de contracultura y rebeldía urbana en los años 80, casi a la par de la CDMX, arraigándose en barrios marginales y evolucionando con los años hasta convertirse en costumbre e identidad barrial e incluso integrarse a tradiciones locales como los carnavales comunitarios, como se mencionó líneas arriba. Algunos historiadores o expertos del tema, se atreven a designarlo como peculiar, pero creemos que están equivocados, porque no es una atracción de circo como lo quieren describir. Este es un movimiento que integra valores, aunque lo duden.

Una de las bandas que más se nombra en los principios es «Los Malditos Killers», nada que ver con los gabachos fresas, pero en esos sarcasmos paralelos del destino, pelearon por tener su espacio vital. Esos Malditos fueron los que llevaron la escena underground al carnaval, ya sea con una pinta punk, rockera o metálica. Es con ello, encontraron su espacio, dando espacio a los demás marginados.
Pero no son los únicos, hay cuero y estoperoles en todas sus formas y estilos:
- Ruido Subterráneo
- Mortek
- Richie Sax
- Joliette
- Sex Sex Sex
- EVA
- Las Apestosas o Las Chicas Super Apestosas
Todas ellas tratan de convulsionar a la asfiaxente y criticona sociedad citadina – poblana, por lo que merecen que le pongan las oreja bien listas para saber más de sus propuestas y reclamos…
Hasta aquí le paramos, ya que no somos sociólogos o historiadores, sólo simples aficionados…