in

Revisión de «Un extraño enemigo»

Pa’ ser honestos – netos, no sabíamos de la existencia de esta serie producida por Amazon Prime y Telerisa… perdón, Televisca. Una unión nada descabellada, dos empresas que se dedican a entretener y esclavizarlo, al menos por las neuronas, pero esa es agua encharcada de otro baño tapado. Estos dos gigantes de la televisión, sea por tv abierta, cable o streaming, juntaron sus fuerzas para lanzar una serie llamada «Un extraño enemigo», un serie dramática e histórica basada en las décadas de la llamada guerra sucia en México.

El eje central es el personaje de Fernando Barrientos, que está basado, según, libremente en la figura del otrora poderoso Fernando Gutiérrez Barrios. En una ironía creativa, es el único protagonista que se le alteró el nombre y contexto familiar. Los demás, siguen la línea histórica que, se supone, se conoce por profesionales de ese campo. Ahí tenemos a Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, el «Negro» Durazo, Marcelino García Barragán y más floridos políticos de esa época. La crema y nata de la corrupción, la base del sistema que ahora nos (des) gobierna.

Con respecto a la serie, podemos decir que visualmente, en todos los aspectos de la producción, que va desde la ambientación, vestuario, caracterización física de los actores, sonido, fotografía, edición y dirección es bastante impecable, todo hecho con el mejor talento, delante y detrás de cámaras. La idea y realización de Gabriel Ripstein, el vástago del brillante Arturo Ripstein, quien le heredo ese ingenio que ahora, el buen Gabo ya está demostrando por sí mismo. Todo el talento que reunió lo levantó y llevó a buen puerto esta recomendada serie.

El guión está bien llevado, estructurado e hilado, quizás un poco apresurado o resumido por la misma necesidad de mostrar varias años en unos 14 episodios, pero todo ese período, nefasto y vergonzoso, es bien cubierto en toda su extensión. Este chingón trabajo es hecho por Silvia Jiménez, Emma Beltrán, Daniel Krauze, Carlos Pascual, Gibrán Portela y el propio Ripstein.

En el plano actoral, hay que decir que cabrón es Daniel Giménez Cacho, su interpretación está tan bien. que llegas a sentir simpatía por el señor Gutiérrez Barrios, nos lo muestra más como un antihéroe y no como el culero que fue. El resto del elenco también le echó huevos y se pone a la altura del propio Daniel. Antonio de la Vega, Hernán del Riego, Roberto Duarte, Karina Gidi, Fernando Becerril, Emilio Guerrero, Alex Cox y demás histriones se rifaron chingón y montaron un excelente serial. Todos manejados por la experta mano del propio Gabriel Ripstein, sacando lo mejor de cada uno de ellos. Nada fácil, más cuando se trata de ponerse en la piel y pies de estas siniestras figuras, que, tristemente, están bien inscritos en las piedras de la historia, con lágrimas y sangre.

Ahora bien, tampoco puede pasar desapercibido la doble moral de Televisa, más por quienes fungieron (fingieron) como productores ejecutivos, Leopoldo Gómez y Emilio Azcárraga. No sabemos porque don Gabriel permitió omitir el papel que jugó la televisión en la represión y difamación que sufrieron esos movimientos sociales. Muestran a la prensa escrita como uno de los principales socios y paleros del sistema, pero de los noticieros y pseudoperíodistas que despotricaban contra el CNH de la UNAM y demás organizaciones antifa, ni pío, ni que decir de sus principales emisoras radiales, silencio sepulcral ordenado directamente por el jefe del actuial dueño, el mismísimo «Tigre» Azcárraga Milmo.

Lo anterior es uno de sus principales defectos, pero no le quita el mérito hecho por todo el equipo creativo, el que movió los hilos artísticos y elaboraron una serie que está a la altura de otros títulos pasados de verch que colman el cátalogo de la app de la sonrisa maliciosa y azul.

Creado por Invidente Zurdo