Los peces en el río beben y beben, y vuelven a beber, hasta ponerse como webos de perro, hasta atrás, doblando esquina con el aniceto. Desde mi ventana los veo embriagarse para olvidar los millones de pérdidas que ha resultado ser moderno. Desde nantes nos devoraban, pero ahora sí se pasaron de verga, siéntese para leer esta triste historia. Jajajaja, vale pito el morro… cotudo. Hijas, hijos, primas, primos, sobrinas, sobrinos, parejas, disparejas, abuelas, abuelos, vecinos chismosos, los no metiche, los que la cagaron, los que la absolvieron… o absorbieron hasta quedarse con los ojos saltones de tanta presión empujada por ditroit, rock citi… Don Atunecio.
Todos ellas, ellos, elles, ellxs, se los cargó san Judas Tadeo… “¡¿Qué tengo en los ojos, que puros ojetes veo?! Ni con el santo, pero el enmascarado de plata hemos parado esta barbarie, este genocidio marino. Y sí, es un puto genocide, pa´que te la tragues en inglis, es una devastación que ni Thanos tronando el culo con un pedo pudo haberlo hecho mejor… Don Camaronix.
Desde mi privilegiada clase social, de especulador y merodeador, veo como los arrastran, encadenados a una gran red. Los suben a esos grandes arrecifes flotantes y desde mi palacete sólo escucho lamentos, llantos… gritos que hielan el alma de los seres ordinarios, menos del mío. Yo disfruto con esas lamentaciones… Por un momento. Son mis pares, o dispares. Pero después de dos buenos sorbos y aspiradas gandallas, por las agallas, se me pasa. Total, cardúmenes siempre habrá que cubra a las almas gimientes idas… El padrino Tiburcio de los interminables colmillos.
No hay paz, ni siquiera se puede percibir la pureza de especie, porque aquí si aplican las depuraciones, sistemáticas, pero ordenadas, sin prejuicios ni señalamientos. Sobrevive el más fuerte, el mejor equipado a la turbulencia del devorador, y de las propias corrientes de la costumbre evolutiva… Don Pulposo.
¡Jajajaja, paz mis rémoras! No peques de inocente pececillo / crustáceo / molusco etrusco de rancia estirpe. El futuro es hoy, el presente ya caduco. La mordida destructiva nació para el control, para desinfectar al mundo de sus molestias presencias. Afean el ambiente. Afean el líquido que tanto nos ha dado, pero que también nos ha revuelto sin piedad. ¡No! Digo no, a andar las corrientes marinas en la misma dirección y con toda clase de razas. ¡NOOOO!… Nuevamente el padrix Tiburcio.
La historia está manchada de sangre desde el nacimiento de la misma, ha sido escrita por millones de galones de la acuosa vitalidad. Cada palabra, pero, sobre todo, cada verbo, lleva litros y litros de hemoglobina supurante… suplicante. No hay reversión, ni siquiera introspección. Mucho menos arrepentimiento. He visto como engullen a la masa, a la base de la producción de vida en un santiamén. He palpado la savia de sus lágrimas, de miradas que han aceptado su destino, de ser pasto para hogueras, de ser carne de cañón para que los grandes blancos, majestuosos monstruos tan viejos como yo, puedan saciar el voraz apetito sin fondo que tienen desde el fonde de su panza… de su alma… Don Tuga, la conchuda…
Veinte siglos os contemplan, veinte siglos de involución, de destrucción. Miles de siglos más, tirados a la basura porque una serpiente dejo que ELLOS nadarán a la inversa… Keiko, la resilente.
La muerte es inevitable, tal como lo es el progreso que depura, que filtra el agua mala de nuestros sagrados corazones del gran padre salvador acuático, Don Pose le llaman, y al elevamos y encomendamos nuestras almas híbridas, duales de emociones torrenciales, que arrastra y separa la paja mala de la buena. Su sabiduría, inventada por nosotros mismos – faltaba más jijos de su repu – nos sitúa en lo más bajo de la cadena evolutiva, cosa que agradeceremos por siempre… Tiburoncillo, lillo, malillo…
QUIEN ENTENDIÓ, ENTENDIÓ…
- Moribundo Feliz
- Marzo, 23, 2026.
- 15:30 horas
- A las afueras de Atlixco