Más que un viaje reporteril, este traslado a San Nicolás Huajuapan fue más placentero y divertido de lo que nos esperábamos, ya que fuímos un trío de curiosos y aficionados de hueso colorado del mezcal, uno más conocedor que los otros dos, pero igual compartimos ese gran gusto por el oro líquido extraído de los agaves. El motivo para salir de la capirucha poblana fue la invitación que nos hicieron los dueños de la mezcalería «Del Mero Viejo», como se les conoce desde hace varios años, mucho años…
Porque decimos que son muchos años, ya que el maestro David Jiménez Alba y su hermano son la tercera generación de mezcaleros de su familia; una tradición que, puede decirse, inició con su abuelo hace 100 años. Vaya que han aprovechado las enseñanzas de todos los involucrados en su familia, desde el mencionado patriarca abuelo, hasta pasar por los tíos, primos y sobrinos como lo son el maestro David y su familia.

Tampoco podemos olvidar mencionar de quien hace la labor de relaciones públicas, administradora y especialista mezcalera, Norma Gabriela Hernández. Toda la familia está involucrada en la elaboración de varios estilos de mezcal, todos de una increíble textura, sabores vivos y expresivos, aromáticos y de una extraordinaria calidad.
¿Cómo sabemos eso? Porque tuvimos el honor de participar en una cata dirigida por el maestro David, colocando 12 de sus mezcales en la mesa para nuestro disfrute. Con una entretenida introducción histórica y de leyendas mitológicas, propias de la región, inició la degustación. Cada estilo, cada trago nos envolvió en la belleza y profunidad de lo que la tierra nos provee, más con el excepcional manejo de la alquimia de estos expertos y habilidosos maestros.

Todos los mezcales, tobalá, espadín, espadilla, ensambles, abocados, macerado y demás recetas propias brillan por mérito propio, absorbiendo y aprovechando las características de esa Mixteca poblana. Los microclimas de la región otorgan grandes sabores a las plantas que allí nacen, las cuales brotan de manera silvestre y adornan todo el recorrido para llegar a esa hermosa población. Pero también son sembrados por los mezcaleros, de manera consiente y cuidadosa, para no afectar el entorno y esto afecte las propiedades de los nobles campos.
Del Mero Viejo, es una marca, una pequeña empresa que merece tener todos los reflectores, ya que su trabajo artesanal es limpio, con procesos que respetan la tradición, pero que no tienen miedo a experimentar y encaminar sus pasos a nuevos sabores. Un gran tino han tenido en la gestación de ejemplares como el mezcal de cempasúchil y mandarina, un tremendo destilado que deben de probar, y, a nuestra consideración, merece tener medallas al por mayor. Ni hablar de la etiqueta que encierra los sabores de un chile en nogada, una alternativa que envuelve a dos de las mejores muestras culinarias de Puebla, por no decir de todo México.

Podemos seguir hablando de la magníficencia del Ensamble, del de Damiana o el de víbora, pero mejor prueben por ustedes, ellos van a estar en un bazar en el hotel El Encanto este fin de semana, un sitio fácil de ubicar, ya que se halla en la 5 Poniente, a dos locales de la Catedral, centro histórico de Puebla. De verdad, recomendamos sus destilados, pero más su atención, son una gran familia que ama su trabajo, su tierra y su arte mezcalero; lo cual quieren a dar conocer a todo el público y así, probar un poco de nuestro país.
Como epílogo, debemos decir que nos la pasamos muy bien, con la sapiencia de Norma y David, fue un verdadero gusto saber de su historia, de ir a ese poblado que está dentro de la llamada (y semi olvidada) Ruta de Mezcal Poblano. Al cual, ya prometimos ir en febrero a la fiesta patronal y disfrutar de todos los mezcales que allí se hacen, ya que hay cerca de 10 o un poco más de palenques mezcaleros. Así que los instamos a que visiten ese grandioso lugar…
¡Este mezcal es de campeonato! Felicidades a todos los integrantes «Del Mero Viejo»…