El arte si que deja mucha lana, siempre y cuando estés muerto y hayas vivido la bohemia de forma alocada, de manera sadomasoquista y autodestructiva. Sin esos requisitos, no la armas; y no lo decimos despectivamente, conocemos a grandes artistas, con chingoncísimas obras que no le piden nada a otros autores, que viven bien, con precios que no son para cualquier bolsillo. Pero, sin entender la oferta y demanda, no llegan a los precios que se están pagando por pinturas hechas hace algunas décadas. Son una bestialidad las cifras que han llegado a dar en las subastas.
Un claro ejemplo son las carretadas de lana que se ha llevado la obra titulada como «El retrato de Elisabeth Ledere», una producción plástica que fue hecha por Gustav Klimt en 1914. Esta genialidad tiene una historia rocambolesca, ya que fue transada por los nazis, coas que se les daba chido, y anduvo deambulando por ahí desde que los soldados de ese régimen saqueran la casa de la familia Lederer, los dueños austríacos de esta obra,

«Haiga sido como haiga sido», la casa de subastas Sotheby’s la ha vendido por la módica cantidad de 236.4 millones de dolarucos, rompiendo el anterior récord que poseía el retrato de Marylin Monroe de Andrew / Andy Warhol, que había sido vendida por 196 millones. ¡Pa´su pta mader!…
El arte contemporáneo, el de lo idos, ya no es para cualquiera, sólo pa´los multimillonarios y su idea de inversión a futuro. Como si no viene una guerra que va a ser que esos lienzos sean usados como leña o para taparse del invierno nuclear. Pero bueno, hasta que pase eso, y si les sobra algunos costales de billetes verdes, ahorren en ese tipo de arte, el prohibido para el pueblo.