Sopresas te da la vida, sorpresas que valen su peso en oro. Letterboxd es un sitio super remamón, pero más que acertado en la elección de películas para consagrarlas y en consecuencia, recomendarlas. En tal foro, se ha coronado una pinche película que está pasadísima de verch: Harakiri. Cine japonés de hypermegamamadísimo lujo… Lujurienta es su manufactura en todas las áreas que pueda tener una producción…
Harakiri es botada en el año de 1962, en plena efervescencia por lo japanese, con el maestrazo, que decimos maestro, mesías Akira Kurosawa, a la cabeza de todo el embate oriental de arte. Como en toda profesión de vida, los alumnos se rebelan, mostrando otras miradas a la hechura convencional, desatando el aluvión de propuestas y quemas por doquier. Eso sí, hay discípulos que la rompen, y con putísmos vergazos que el maestro debe de hacerse a un lado pa’ que la luz de ese ser pensante nos de en la madre.

Masaki Kobayashi es un genio, porque cuando trasciendes más allá de la simple mortalidad, eres eterno en el estado de gracia en que te convertiste. Este señor, hay que decirlo, no fue alumno, todo lo pinchi contrario, era contemporáneo a la par de la visión de Akira. Es justo dejarlo en claro. Y esa claridad, resplandece con la magistral exposición humana que Masaki mostraba en cada una de sus cintas, siendo Harakiri su opus magnus.
No queremos spoilear nada, así que, aunque se emputen, no escribiremos de que va esta obra maestra de la condición humana, de redención y redimirse a la voluntad del destino, sin someterse a la tiranía de la vida misma, con sus múltiples rostros sedientos de almas cansadas.

Con la mano en los testículos, y alegoricamente, en el corazón, les sugerimos que la busquen y disfruten esta perfects pieza de arte, que puede equiparse al David de Miguel Ángel, el Guernica de Picasso, la Divina Comedia de Dante, del Ozymandias de Percy Shelley y más escasos fenómenos que esta putrefacta humanidad ha parido…
La chingada app de la sonrisa la tiene, a según…