Un país como el nuestro, que tiene varios miles de años de historia, civilizaciones que perduran, a pesar de la invisibilidad que les hemos dado a nuestros pueblos originarios; también hay sociedades que se perdieron en la construcción de este nuevo orden mundial, pero que dejaron un legado, quizás llena de obras, y en otras ocasiones, a cuenta gotas. Todo ese conglomerado de historias, de cimentos fuertes, de argamasa que se reconfigura, delicadamente, con riesgos de perdernos en un futuro que cada vez parece más incierto, inseguro, indefenido… por culpa de nosotros mismos.
Aún con ello, ese legado, con sombras y luces, han escrito una historia bella, pero llena de sufrimientos. Pero hoy no es el momento de tratar de comprender esa herencia, más bien, seremos ligeros y nos concéntraremos en espectaculares bellezas que siguen hablando en el arte, en la cultura de estos días.
Azul Maya eterno: Los mayas crearon un pigmento químico tan resistente al tiempo y al clima que no se decolora ni con ácidos.
Esculturas sin metal: Las enormes cabezas olmecas, de hasta 25 toneladas, fueron talladas usando solo herramientas de piedra y madera.
Música de muerte: El silbato de la muerte azteca genera un sonido similar a un grito humano terrorífico para intimidar enemigos.
Pintura fluorescente: Los murales de Bonampak revelan que los mayas usaban capas de minerales para que los colores brillaran bajo la luz.
Perfección acústica: Si aplaudes frente a la pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá, el eco replica el canto del ave quetzal.
Cúrcuma y cochinilla: El color rojo intenso de los códices proviene de la cochinilla, un insecto que habita en los nopales.
Simetría Teotihuacana: Las máscaras de piedra de Teotihuacán muestran una geometría exacta, aunque sus creadores no usaban instrumentos de medición modernos.
Parecen pequeños detalles, pero no lo son en el fondo, son manifestaciones que tienen cientos, quizás miles de años vigentes, y en esa simpleza, en algo que puede parecer tan común, hay un maravilloso ingenio humano. Si pueden, viajen a las ciudades antiguas que resguardan esos tesoros, esas prácticas llenas de belleza.