¡Cristo rey ha muerto!
Yace en sus miles de tumbas.
En cruces de yeso, madera y cemento.
Agonizó 1500 años.
Eso sí.
Representado con un puto abdomén bien chingón.
Ni Crom lo tiene.
Cristo rey fue falacia.
Una noche de domingo santo vi la llama bailar; vi a mi abuelo bailar en el centro de ella. Sonreía. Parecíua alegre y descansado. En un principio me asusté, pensé que era una de esas malas apariciones que llevó viendo desde que tenía 10 años. Mis padres lo saben, pero no me creen. Lo he platicado con varias amigas, amigos, exs, novio actual… Y nadie me cree.
La llama a la que me refiero es la veladora que pongo todas las noches en mi habitación, para alejar las malas ánimas, aunque eso signifique que no entren los ángeles de la guarda. Ni modo, Pero, los otros son muy malos, según son bromistas, pero sus ocurrencias se pasan de chorizo, Ayer me la dejaron ir, no literalmente, pero, amanecí en el baño de mi cuarto, en el piso, con la regadera abierta a lo que da. No fui yo, no soy sonámbula. Sólo soy vidente a la mala. Porque nunca lo he querido a pesar de las súplicas de mis parientes. ¡¿Cómo ellas no han visto las flamas?!
Lo peor de todo, es que «Ha – Satán» no era el enemigo, nada más juzgaba bajo la palabra del único dios, ese que se ha camuflajeado en otran entidades pa’ probar que sigue siendo el REY.
¡¿Ah?! ¿No se sabían esa de que el diablo era fiscal? Tanta madres que ven de CSI, Criminal Minds y demás mamadas para que apenas entiendan que ÉL siempre estuvo allí. Viendo. Juzgando. Culpando. Sentenciando bajo la gracia del señor.
הַשָּׂטָן viene a mi, y a todos aquellos que les gusta hurgar en la oscuridad de los otros, por eso no dejo de ver, confieso que me gusta el chisme del alma, ver sus pecados, miedos, ansias y sueños frustrados. Es así como el fiscal del paraíso entra, ya que ve la llave clavada en medio de mi alma. Abre la puerta con una sonora carcajada, admitiendo que también es un maldito fisgón y se regodea con todo lo que le otorgo al espiar a mis parientes. Es ahí, donde me he dado cuenta que Christopher rex ha muerto.
No hay arrepentimientos por las malas decisiones tomadas, por los errores intencionales que afectaron a otros, por las envidias y cualquier pecado que hayan cometido. Y por lo que veo, parece gustarles esas sensaciones que tienen al mortificar al prójimo; les satisface sin reparos, sin titubeos. Sonrien. Hasta bailan en el interior de su ser, sacando los prhibidos como ahora dicen los chavos, incluso, éstos jóvenes son más fríos, cínicos y psicópatas en ciernes, hay menos temor por desmadrar a quien se interponga en sus caminos. Ha – Satán se frota las manos por tener mucha carne fresca para sus caldasos eternos, pero primero debe restregarselo a Uriel, porque es el único de los alados que sigue creyendo en nosotros.
El hijo observa.
El rey llora.
La madre suplica.
No hay manera de expiarse.
Ya no.
Hoy más que nunca tengo en la mente el recuerdo de mi abuelito haciendo sus tamales para vender en las distintas iglesias que le daban chance vender. Recuerdo su linda sonrisa cuando la sacaba a relucir en su curtido rostro, pocas veces lo hacía, no porque fuera amargado, sólo era serio y tomaba la vida de la misma forma. No daba pie al humor fácil, vulgar o tonto. Y vaya que en la familia hay muchas / muchos de esos vagas (os), pero más que soportarlos, los quería y defendía en su tosca manera. Nos decía, la familia es primero, sin importar lo que hayamos hecho los unos a los otros. Hoy, en este lluvioso octubre, no es así del todo, la familia se convirtió en competencia y feroz rivalidad. Lo veo en el exterior con facilidad, pero más en el interior… con una insana felicidad.
En sueños veo las cruces caer, esas que están en la mayotía de los templos católicos de esta santa ciudad, yo soy católica, pero no soy practicante, más por flojera que por desintéres, sigo creyendo en la santa trinidad, creo en la virgen, en las santas y santos, así como en la fuerza castigadora de Gabriel. Sé que algún día caerá del cielo con tal fuerza que los pecadores morirán de espanto, mucho antes de que su mazo golpee la tierra. Hoy en día, a la mayoría no le importa esa sentencia, dicen que sólo es un cuento para espantar a los niños e ignorantes. A los que creemos, nos llaman fanáticos y nos escupen en la cara diciendo que «DIOS HA MUERTO». Me lo han dicho tanto que ya no sé que pensar, a veces creo que sí, en otras ocasiones, me aferro a mi fe y pienso que el omnipotente simplemente ha decidido tomar sus maletas e irse de aquí porque ya vio que toda su obra se ha ido al carajo y él también.
Bendice mí alma.
Sí muero antes de dormir…
Toma mi espíritu.
Santifícalo.
Si has muerto llévame con dulzura al regazo de la madre.
Si vives, sacrifícame en nombre del amor.
Los que me buscan vienen a mi por una solución a sus angustias, yo sólo las guío a que sean ellos mismos los que generen esa ayuda y logren una felicidad, efímera o eterna, que los consuele. Su historia será lo que ellos quieran, en cambio, la mía apenas inicia; sé que tarde o temprano me redimire, abriendo mi alma a la luz del tercer ojo, para ver a quienes caminan a nuestro lado pero que no podemos observar. Miraré a los ojos oscuros de los tentadores, sean bondadosos, sean malvados. Invocaré sus poderes para que infrinjan horror a los sepultureros del Christos y con su sangre, revitalicen su ungido cuerpo.
Continuará…
- Moribundo Feliz
- Octubre 13, martes, 2026
- 10 de la mañana.