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Los encontronazos de Derek Riggs con Iron Maiden

Primero que nada, tenemos que aclarar que gran parte de este artículo se basa en declaraciones del artista gráfico Derek Riggs, quien realizó la mayoría de las portadas de la agrupación británica en los 80’s y parte de los 90’s. Riggs tiene tiempo que no concede entrevistas a la distancia, sea por el medio que sea. Cosa que se respeta.

Escultura de Eddie, emulando la portada de Liver After Death…
Imagen tomada de internet…

Para nadie es un secreto que Steve Harris, el perenne líder de la doncella, lleva un férreo control de la banda y todo lo que sucede alrededor de la misma. Nada queda fuera de su ojo supervisor, y tal como es el apelativo de su creación, tiene una mano de hierro para cada decisión que se toma. Sin importar la tensión que pueda provocar entre los involucrados.

Por lo antes mencionado, ha habido rupturas temporales y definitivas, sin quedar exento de polémicas. En el último rubro se encuentra lo sucedido entre Derek y su obra, porque ese es su punto de vista, ser el creador definitivo de la obra de Eddie. Además, hay algo que mencionar, Steve, y su compañía como tal, evitan dar declaraciones con respecto a cualquiera de esas controversias. Porque no es la única en la que se han visto envueltos.

Desde el principio de su relación surgieron diversas peticiones y su raíz viene desde la ilustración que dio vida a Eddie The Head: Electric Matthew, un alegre demonio del que no quedan registros, pero, se supone, el manager inmortal de Maiden, lo vio y, por consiguiente, le atrajo su atención y sugirió al artista para realizar la portada del disco.

Eddie, imagen tomada de internet…

El buen Mateo fue el prototipo de Lalo, pero era calvo como bola de billar, cosa que no gusto mucho a los greñudos del grupo. Por lo mismo, pidieron que le pusieran una larga caballera. Riggs acató a la condición capilar y se formalizó así el comienzo de una asociación artística que demandaba contractualmente la exclusividad del ilustrador.

Es así como se van dando todas las portadas, la mayoría de ellas celebradas por el estilo único y fresco de Derek, siendo, la de Powerslave, la más celebrada. Pero unos años más tarde viene una confidencia que habla un tanto cuanto sobre la manera de pensar y actuar sobre algunos de los integrantes.

Eddie viajó directo hacia el futuro en Somewhere in Time (1986), pero en su maquetación se dan elementos que, visiblemente, son referencias ya hechas en otro tipo de obras, principalmente películas. “Roban todo de películas, es lo único que hacen”, le dijo Riggs en 2013 a Auburn Reporter, cuando sus sentimientos por el grupo eran claramente muy diferentes que los del inicio de la relación. “Estuve con ellos en una librería una vez y lo único que hacían era observar portadas de libros y decir: ‘Uy, que Eddie haga esto y aquello’, robando ideas en lugar de probar algo original. Las ideas que me daban fueron robadas de otros lados. Yo hice lo mejor que pude para inyectarles algo de vitalidad”.

Imagen de la rola “Aces High”, tomada de internet…

El genio marketinero de Rod Smallwood, el referido manager, que se mantuvo constantemente inflexible en lo que respecta a la obligatoriedad del branding. Ningún integrante humano de Maiden es tan reconocible como Eddie, hecho que nunca fue en desmedro de su notoriedad como grupo; y la insistencia de Smallwood sobre no descuidar la gráfica resultó en que Eddie the Head se consagre como la mascota más vestida del mundo, además de la más conocida.

Cada fan que alguna vez salió de su casa con una remera de Eddie fue una publicidad transeúnte para Iron Maiden. Hasta ahí la situación era ideal. Desde una perspectiva comercial, el bajo consumo de Maiden implicaba altos ingresos. Tanto Smallwood (o Smallwallet, “billetera chica”, según lo apodó el mismo grupo) como Steve Harris, líder de la banda, tomaron nota y redoblaron la apuesta por el ajuste.

Portada alusiva al disco Seventh son of the seventh son, imagen tomada de internet…

El recorte empezó por Derek Riggs, así, como si nunca hubiera influido en la imagen de la agrupación, Él suele asegurar que nunca vio regalías por el merchandising vendido en las décadas subsiguientes. Los dibujos ya eran propiedad legal de Maiden, una jugada maestra que agarro totalmente desprevenido al artista, quedándose, Derek, sin ninguna ganancia, como ya se ha dicho. Así que la banda optó por seguir ordeñando a esa vaca y reciclar los Eddies de los ochenta.

Todo esos movimientos – que ni a Barbarroja se le hubiera ocurrido -, hizo emputar al buen Riggs, que más adelante diría: “Las portadas, mi trabajo, estaban recibiendo más atención que la música, y eso les tocó el ego. Se paseaban por el mundo diciendo que las ideas eran suyas y que yo solo era el mono imbécil que las pintaba. Me dijeron: ‘¿Cuándo se te va a caer una buena idea?’. Dije: ‘¿Ah, son suyas? Entonces díganme qué pintar y lo pinto. Veamos qué tienen’. Y no tenían nada”.

“Yo soy dueño del personaje. El personaje nunca se mencionó en el contrato. Nunca lo vendí y nunca me lo compraron. Lo único que se menciona en los contratos son los derechos de las pinturas que hice para Maiden. Nunca tomé acciones legales porque ya no tenía ganas de pintar a Eddie, así que me fui”.

Curiosamente, no ha sido el único dibujante afectado, David Patchett renunció a su autoría, el diseño de la portada del disco Dance of Death, luego de ver la intervención digital de su propuesta primeriza.

Como ya se ha leído, la relación acabo en malos términos, al menos en palabras de Derek Riggs. La gente de Maiden no se ha expresado mucho sobre esta situación, que, al parecer, ha resultado una decisión inteligente.

Con info tomada de una entrevista que dio Derek Riggs a Auburn Reporter.

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Invidente Zurdo

Escrito por Invidente Zurdo

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