Hay amores eternos que merecen atención todo el tiempo que uno dure en este plano, puede ser la pareja, los hijos, madre, padre. También se suman otros factores materiales o espirituales; en los primeros caben bienes… y los lugares donde están situados esos bienes. En este caso que nos ocupa, la calle, la colonia… el barrio.
Y quien mejor que un verdadero trovador y rockero para rendirle una humilde pleitesía a esos polígonos que nacen en una supuesta planeación, a veces con nefastas intenciones de recluir a cierta población de la sociedad por no cumpir los estándares estéticos y educativos que los poderosos promueven (millonarios y autoridades), en disfrazadas colonias que no son otras cosas que guetos. Ingenuos, es así como nace la resistencia y resilencia, es así como surgen los barrios, símbolos de rebeldía y libertad.

José Luis Galindo Tornell, es la perfecta voz que le da presencia y visibilidad a todos los personajes que habitan esos barrios, los que le dan vida. Sus rolas son un real testimonio de lo que ellos hacen, volviéndose parte de la propia tradición barrial. Sus letras se fusionan en esas costumbres, sean propias o adoptadas, sin importar el tinte de la melodía, ya que, alegría y trsiteza, son pilares del barrio. Identidad propia de un pueblo que se niega a ser engullido por la indiferencia de la gran urbe.

El maestro José Luis es presencia vital para el diario vivir del barrio, ya que sus composiciones lo vuelven un auténtico cronista. Las letras que integran su música, son poemas, son emociones de quienes integran el barrio, en las buenas o las malas. Él se entrega en el escenario, sin restricciones, sin miedos, dando rienda suelta a esa voz que sabe moverse entre lo terso y lo rasposo, agitando las vibras de los asistentes, de esos que siguen en el barrio, pero más de los que, por distintos motivos, tuvieron que salir de sus queridas cuadras de nacimiento.

Aplausos y parabienes para el maese Galindo, que no le tiembla la voz, las manos o las piernas en sus interpretaciones ya que sabe que el barrio siempre lo respalda…

