in

Catando el 4:20 en Tlashic, Pulquería

Por respeto a la autonomía de la mente no mariguana no vamos a decir donde fue una cata de curados canábicos pulqueros. Bueno, SÍ. Pero lean un poco la divaguez que nos cargamos con varias guamas y uno de esos curados herbáceos…

Antes que nada, tenemos que decir que no quedo de otra y tuvimos que partir de nuestra cueva, que no es más que una alcantarilla sin tapa, pero de espacio suficiente para montar uina oficina en toda la medida que creemos conveniente. Puto calor, pinche sol, nos raya las corneas al momento de salir, pero es parte del chou, del sacrificio neuronal. Ahí vamos, en el culero RUTA, cuidando las pocas pertenencias, sobre todo, la destartalada cámara, pero que a estos jijos de reputamadre no les importa, mientras saquen la cuota, y de paso, la piedra, no importa si es un equipo fotográfico de rollo.

Pero llegamos al centro, a una pulquería llamada Tlashic, un bonito, acogedor lugar para disfrutar, literalmente, las mieles del agave hecho aguamiel. Ahora imaginen la baba que destilamos al saber que les pusieron un poco de mariguanol. Bendita la bandita de ventanales abiertos a la canita liberadora.

La cata consto de 4 pulques, de sabores variados, pero como ya hemos dicho, con Mary Juana presente en su receta. Hay que decirlo, resumir y / o reseñar esta cata tiene graves dificultades, porque desde el primer curado valió madres la razón pensante externa, el sabor de este combinado de guayaba con maracúya, estuvo pegador hasta las muelas. Todo el mundo flota. Agarra el globo rojo,

Los demás tragos con la perra canis… Bonita referencia, bella coincidencia animalesca… Fueron igual de potentes, golpeadores, rompedores de madres y planos. Pasamos de verde a amarillo, de rojo a rosa, de negro a azul… Todos esos colores definen emociones. Sentimientos que traigo a flor de piel por la noticia de una ida que me marca, y marcó por unos años. Y lo que sigue.

Mazapan con fresa, hasta donde el cerebro da, creemos que siguió. Después de ello, vinieron los de frutos rojos, cerrando con piña. Fue un envolvente asalto a la razón, violentando la calma del mundo onírico. Lo hicimos pedazos por un micro lapso humano….

La reunión fue en Tlashic, como ya mencionamos, un bonito y acogedor dor, sitio para parlar, pero más para gozar del pulque en sus expresiones más conocidas, y eso lo hace más auténtico para el diario vivir…

Vayan, se encuentra en la plaza Herencia 811, Centro Histérico, Puebla. Y les conminamos con fuerza a que asistan y sigan sus redes, porque hemos hecho alianza para regalar libros, fanzines, discos y pinturas de novatos psicomorfos…

Creado por Invidente Zurdo