Nos alegró mucho volver a ver y escuchar un recital del master Carlos Arellano; un verdadero placer gozar de sus composiciones, de su voz y carisma, aunque a veces parezca más tímido de lo que es. El lugar y ocasión fueron las ideales porque se dio en un ambiente de camaradería e intimidad. Quinto aniversario de Cereza Consultores, un despacho contable del que ya hablamos un poco, y el sitio, Rockutla. Esa alineación formo una noche especial en todos los sentidos.

A pesar de ser un set list breve, por las obvias razones de haber más artistas en el cartel, don Carlos sacó sus temas para la melancolía, la nostalgia, la protesta y el amor. Esa es una buena costumbre y tradición que no debe de perderse. Porque hablar de Carlos Arellano, es hablar de influencia, de como, con el paso de los años, ha sido mentor directame e indirectamente de varias generaciones de músicos en Puebla y México. Porque su ascendencia ha roto las duras fronteras culturales de una urbe para llegar a más ciudades.

¿Qué decir más sobre Arellano? Creo que el tintero ya se ha secado de todos los halagos y homenajes que tanto se merece, sin coba o cebollazos de a centavo. No, él ya traspasó ese umbral, donde su nombre ya no es un simple susurro, sino un potente grito de deferencia y admiración por su resilencia y resistencia, por su amor al arte y su entorno.

Vaya este artículo como una muestra de cariño y respeto para esta leyenda de la música, del arte, de la cultura. Que sigue manteniendo la voz, paciencia y presencia por y para su público, que ahí seguimos en devoción para este veterano sensei…
Pd. Vaya también un saludo y nuestro respeto a Gustavo Espíndola por ser un perfecto escudero en esa chingona velada…