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Opinión es: confesiones ya sabidas de un metalero

Hace poco anduvimos de jarra, como dice la ruquiza, con unos chavales que conocen a varios integrantes de bandas locales de la provinciana Puebla, ciudad que cree desafiar los convencionalismos angustiantes, pero sólo se queda en el intento, y fue en esa plática de ebrios que termino de convencerme de ello. Los supuestos rebeldes de esta urbe, sólo son eso, creencia.

Estos párvulos me chismearon varias cosas de esa «escena», cuestiones que ya sabíamos, ya que ni siquiera es un secreto, es un hecho – o facto como dice la chaviza – que triste y lastimosamente sigue sucediendo con completa aceptación por parte de los grupos de rack y merol.

¿Y qué es? Que la gran mayoría de esas bandas tocan en conciertos, ya sea festivales o en bares, de manera gratuita, porque los promotores les están haciendo el cabrón favor de darles visibilidad y exposición a su música, a su diabíolica propuesta. Ni las guamas o agua les dan, ya ni hablemos de viáticos para caerle al lugar de la tocada. Ni putos pinches cacahuates les dan, no mamen.

¿De quién es la culpa? De ambas partes, pero más de los grupos, y no, no salgan con la mamada de que los revictimizamos, porque se han metido el pie ellos mismos (por no decir que la ñonga). Cierto, en cualquier carrera artística hay sacrificios por hacer o aceptar. Pero no chinguen, hay límites, pero por encima de todo, dignidad, cosa que parecen no conocer, ni el jabón ni el suavizante.

Solía pensar que esa práctica ya era un mito, pero parece no tener fin, mientras crean que los promos tienen buenas intenciones. Ni madres. Lo único que quieren, junto con los dueños de los bares es explotar al máximo los talentos de cada agrupación. Obvio, vender lo más que se pueda de chelas y chupe en general. Y, a huevo, un bar o festival es un negocio, pero no succionen tanto, si venden un buen de tragos, pos, mínimo den el salario mínimo a la banda que les está amenizando el pinche ambiente. Tengan empatía, no todos los integrantes de las bandas son juniors o que cuenten con familia de varo.

Quisiera profundizar más en el tema, pero pensándolo bien, mejor lo dejamos para otro chico rato y salgamos a la calle a preguntarles a todos esos músicos sus motivos para aceptar tan estúpidas condiciones. La neta, que puta decepción, personas que hablan de rebeldía, del diablo como estandarte, y más elementos caóticos, salgan con la succionada de no cobrar. Se burlan de otros géneros, pero estos si tienen autorespeto para consigo mismo, y cobran una lana por presentación. Y pensar que algunos de esos artistas, de esas vilipendiadas corrientes, me cagan los huevos, pero en su defensa, saben lo que valen… Y no es una cubeta de chelas.

Creado por Invidente Zurdo