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Bestiario II… Rinoceronte elegante, de humores andante

Cuando sabes que eres uno de los últimos de tu especie te lleva a preguntar ¿cómo cierro el círculo? ¿cómo hago una digna partida de mi ser? ¿Lo necesitan? ¿Llorarán? A lo mejor el cuidador que asignaron a mi persona quizás lo haga, hemos convivido un par de años, creo que él me ve y atiende más que a su propia familia. Al menos sé una cosa, yo sí lloraré, pero no porque me haya ido, eso será un descanso que merece mi humano. Yo, yo ya me resigné a que pronto moriré, ya sea por una bala o por estrés. A viejo no. Porque me he cansado de intentarlo. Los humanos no. La codicia es gacha, culera. Eso mueve al mundo más que las elucubraciones satánicas o evangélicas. Todo vende, todo es mercancía, HASTA TU, el que lee. Imagina hasta donde son capaces, si secuestran niños para quitarles sus órganos. Serrar un cuerno es cosa de nada. ¡Madre mía! Que estás a la izquierda del señor, dile, mínimo susurra mi espanto a dormir. Sólo quiero dormir un día completo, y después partir. Sin que mi amigo reciba un disparo y yo no tenga una red encima que no me deje caminar.

Otra cosa que pido es: ¡VENGANZA!

Redención y redimir el cuerpo humano al mismo trato que nos han dado, a todos los animales en una recíproca atención…

Nunca he entendido porque la acción del blanco ataca a un ser considerado blanco, como ese que dispara, desolla, corta, monta un trofeo. O se traga un pedazo mío porque cree que la verga se le va a parar infinitamente.

Señora tierra, dame fuerzas y permite que este siervo levante su peso y embista a dos o más esqueléticos humanos. Dame tino y potencia para embestir más allá de sus carnes colgantes. ¡Déjame desmadrar su alma en mil pedazos… Hazme parte de tú flamígera espada! Y cumplir los misteriosos designios de la madre, más no del hipócrita padre…

Ceratotherium simum, es como han marcado mi piel, mi espíritu, a fuego vivo, a matanza abierta. Por el bien del humano. Por el bien de la avaricia. Y en esa llamada metafísica, esotérica, despliego mi testamento a los codiciosos ojos del hijo de Caín:

Dejo mi aura a los caníbales que son más puros que los civilizados…

Presto mi cuerno a la resistencia clandestina que dirigen los grandes cuadrúpedos de la sábana…

Mi armadura, piel gruesa de calidad premium, se las dejo a los olvidados y desplazados de la guerra. Guerra impulsada por los blancos para explotar y desmadrar los bienes naturales de la cuna de la especie más depredadora del planeta…

A las aves que se posaban en mi lomo a escamarme, les comparto la libertad que mis fibras llegaron a tener cuando recorrían estos kilómetros llenos de polvo, monte e historia…

Al repugnante asesino que dice llamarse “humano”, le dejo mi miseria, mi tristeza y dolor… que ambos se multipliquen a la décima potencia por el fin de los tiempos…

Soy el mal llamado RINOCERONTE BLANCO, soy el agonizante retrato de lo que está mal en su raza, en su decadente especie, siempre lo han estado. SIEMPRE lo estarán, justificando que es en aras del destino y progreso…

Mi último designio es: LOS MALDIGO EN ESTA ERA, LAS ANTERIORES Y LAS QUE FALTEN… ESPERO QUE EL MAL LLAMADO SEÑOR, LOS QUEME VIVO CADA VEZ QUE SE MULTIPLIQUEN, AHORA, MAÑANA Y HASTA LOS CONFINES DE LA ETERNIDAD…

FIN

  • Moribundo Feliz
  • Marzo 23, 2026
  • 20:21 horas
  • En algún lugar de la carretera federal Puebla – Atlixco

Creado por Invidente Zurdo