in

Trascender

Serie: Las opiniones no pedidas

Autor: Invidente Zurdo

El verbo es más difícil de lo que uno espera, se escapa a la propia vida, ya que, como en la canción, la costumbre es más fuerte que el amor. Sobrepasar la forma física está cabrón, son pocos, muy pocos que lo han logrado. Y no me salgan con la mamada que hay muchos personajes que lo han hecho a través de la historia. Estadísticamente son una nimiedad, ha habido miles de millones de humanos desde que nos volvimos sapiens.

En contra, también juega el entorno y el radio de alcance de donde vivieron, pero he ahí el quid de la cuestión. No podrás pasar a la Gran Enciclopedia Británica, pero sí te instalarás en la psique de aquellos que tuvieron la fortuna de haberte tocado. Porque eso de que tu los tocas ya es un delito. Y no hablo de una cuestión tan literal. Hay muchos que, como Pedro, negaron a su maestro. Sé que dirás ¿yo? ¡Jamás de los jamases! ¡Puto maldito hipócrita! En el fondo negabas la influencia tan marcada que traes en el estilo, sin importar que tú talento sea superior, el maestro está ahí, asomándose…

Tomemos el ejemplo que más se celebra en estos días de fin de año, el llamado salvador, pescador, mesías, peje… de él, se dice que existió, que camino por encima del agua, que volvió a éste, vino, multiplicó el pan y más linduras – ¿estás ahí Lázaro? – que lo volvieron el Christos, el ungido. A pesar de todas esas proezas, los alumnos edificaron su iglesia, la llevaron más allá de lo que él quería. Pero aún así, la roca, como diría el negador de Pedro, se basó en sus enseñanzas. Y eso que ellos querían que no se supiera mucho de él, de su casamiento, de su prole, de sus riquezas materiales…

Aun con la ambición desmedida, el maestro guía tú arte, pero, sobre todo, te sigue consolando, aplacando tus frustraciones…

Eso marca un tipo de trascendencia, pero aún con todo eso, lo que más te grabará en el alma, es el cariño que dejaste y repartiste, porque, como el Yisus, se te colmará de mensajes de consuelo, de gratitud y gratos recuerdos, más, sobre aquellos que te valoraron como el mentor que nunca quisiste ser, pero que, aún con la batalla interior, te levantaste y diste lo mejor de ti.

Eso es trascender, las alabanzas y memorias de amor que se emitan en tú honor, reconociendo el esfuerzo que hiciste, aun cuando pareciera efímero o estéril. Incluso, aunque tú no quieras, te elevarás porque ayudaste al prójimo, al desvalido desconocido que viste en una banqueta, ofreciendo su producto, con su chilpayate entre sus brazos…

Es más, hasta con tus vicios serás trascendente, siempre habrá una risa o burla en tu nombre, ya que diste momentos cómicos a sus idas y venidas. Ten por seguro que te extrañará, al menos la parte donde sacabas el billullo y te aventabas varios shots, líquidos o polvorosos…

Todo eso te hará único e infinito, sin importar que somos finitos de duración. Atrévete y sal al mundo, mienta madres, alaba al jodido y ¡TRASCIENDE!…

Dedicado a la memoria del compañero eléctrico…

La imagen del artículo corresponde a una foto que tomo RockPalace Mendoza en su periplo europeo del 2019. La sede es Praga…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…

0

Comentarios

0 comentarios

Invidente Zurdo

Escrito por Invidente Zurdo

Los 3 jinetes y un poema bastardo

Y la bruja se volvió sociable