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Los núcleos temáticos de Memoria y Relato, Museo Amparo

Los diez núcleos que conforman la exposición articulan un recorrido temático que permite comprender la práctica fotográfica en Puebla desde distintas perspectivas, integrando dimensiones históricas, sociales y culturales. Los cuales veremos a continuación, desglosados de manera breve, pero clara en su conformación de contenido.

  1. Aparición. Al aparecer en la escena cultural poblana de mediados del siglo xix como hija de la pintura y hermana del grabado y la litografía, la fotografía hereda sus tradiciones artísticas, principalmente, la del retrato y las de las vistas. Primero como positivos directos y, después, como reproducciones múltiples de un cliché o negativo, las fotografías incrementan la circulación masiva de las imágenes en diversos formatos y procesos técnicos.
  2. Lugar. Las primeras fotografías poblanas describen el efecto destructivo de la guerra en los espacios de la ciudad, pero también fijan la imagen de quienes la defendieron. En la segunda mitad del siglo xix, la fotografía acompaña la reconstrucción de la ciudad hasta llegar a los prósperos edificios comerciales de Francisco Bustamante o, ya en las primeras décadas del siglo xx, a las formas perfectas de la arquitectura religiosa retratada por Guillermo Kahlo o a las dinámicas imágenes industriales de Juan Crisóstomo Méndez.
  3. Identidad. El estudio fotográfico sirve como un espacio de construcción de la identidad personal y familiar. La fotografía acompaña a las personas en los tránsitos fundamentales de la vida y, también, más allá de la muerte: en tanto plataforma colectiva, la fotografía funciona como una red que las ubica y contextualiza en un espacio social.
  4. Devoción. Al aparecer sobre el soporte fotosensible como por magia, las fotografías se asimilan a las imágenes religiosas y adoptan sus funciones devocionales. Al abaratar los costos de producción de las imágenes, sustituye progresivamente a los grabados y las litografías.
  5. Filiación. Al desplazarse del ámbito privado al público, la fotografía adquiere el poder de unificar a las personas según una tipología o filiación determinada. De ahí el poder regulador y de control de la fotografía utilizada como archivo social.
  6. Lo popular. Producidas para el consumo popular, las imágenes de la china poblana se extienden a todas las clases sociales y se multiplican en todo el país como fórmula de identidad nacional. En el ámbito de lo privado, los retratos adquieren volumen y color en fotoesculturas que se utilizan para decorar los aposentos domésticos.
  7. Aceleración. A lo largo del siglo xix y principios del xx, los transportes incrementan su velocidad y producen un colapso del tiempo y el espacio. La fotografía poblana se vuelve instantánea y móvil en las producciones de los miembros del Club Fotográfico de Puebla: aparece el cine como medio e imagen referencial de la modernidad industrial.
  8. Juan Crisóstomo Méndez. Si hay un autor paradigmático de la fotografía poblana del siglo xx, este es Juan Crisóstomo Méndez. Conocido por sus tomas de arquitectura y eróticas, así como por sus composiciones formales y constructivas, Méndez merece ser considerado uno de los autores más relevantes de la vanguardia fotográfica mexicana.
  9. Autores poblanos. Tres autores asociados al Club Fotográfico —Mariano Tagle, Guillermo Robles Callejo y Alfonso Ramírez Sarmiento— van más allá de la práctica de aficionado para explorar la fotografía documental y la construcción teatral de la imagen. Influidos por el cine mudo de la época, exploran la autorrepresentación y la seriación narrativa de las imágenes.
  10. Fotografía(s) poblana(s). Esta proyección se concentra en el paisaje poblano y explora la multiplicidad de formas, figuras y paisajes de las fotografías producidas en la ciudad y el estado.

Este desglose les puede admirar de mejor manera todo el material, así como su clasificación, de la gran exposición Memoria y Relato, la cual estará hasta agosto de este 2026. Les conminamos a que asistan, y como ya deben de saber, el Museo Amparo mantiene la gratuidad para todos los residentes del estado de Puebla, incluyendo a los profesores, estudiantes, niños y adultos mayores. La entrada general para los demás estados del país, es de 85 pesitos, con acceso libre los domingos y días festivos. Así que no mamen, y vayan a que se les caiga la mandíbula hasta el suelo al observar estas obras de arte… y de historia.

Creado por Invidente Zurdo