Estos ritmos nacieron como estilos que desafiaban las buenas costumbres de las épocas en que surgieron. Poco a poco, sus rolas, discos y merch fueron volviéndose contestarios a las normas de la sociedad conservadora, traumada y especulativa que no aceptaba esos géneros acelerados para sus gustos.
Izaron y ondearon la bandera de la rebeldía, anarquía y en algunos casos, en caos total. El ambiente artístico contemporáneo también se maravillo y nutrió de esas notas escandalosas, provocativas y lujuriosas. Generaciones se abrazaron a estos aullidos, a esa distorsión guitarrera, con los tambores y notas graves del bajo y la bataca.
Eso, trajo a ciertos personajes que en su mentalidad y acciones, eran, son, más extremas que la propia filosofía de estos ritmos. Sin tantos rodeos, estas personas han sido catalogadas como asesinos seriales y estos tenían – decimos tenían porque algunos ya murieron – afición, y a veces, pasión por bandas que hoy ya son leyendas. Así que, veamos que clase de tipos enfermos les gustaba estas manifestaciones consideradas como oscuras y maldosas…
Dennis Nilsen: Este asesino serial británico utilizaba música para «entrar en ambiente» antes de sus crímenes o para ahogar ruidos. Entre sus gustos figuraban The Who, Rick Wakeman y el álbum Tubular Bells de Mike Oldfield.
Richard Ramirez («The Night Stalker»): El asesino de California era un ferviente seguidor del hard rock y el metal. Dejó una gorra de AC/DC en una escena del crimen y se obsesionó con la canción «Night Prowler«. También era fanático de Judas Priest y Metallica; se sabe que se enfureció al no poder asistir a un concierto que Metallica dio en la prisión de San Quentin mientras él estaba en el corredor de la muerte.
Jeffrey Dahmer: El «Caníbal de Milwaukee» solía escuchar a Black Sabbath mientras cometía sus crímenes o trabajaba en los restos de sus víctimas.
David Berkowitz (Son of Sam): Aunque se le asocia con diversos géneros, se reportó que tenía una fijación particular con la canción «Rich Girl» de Hall & Oates.
Para el final dejamos a uno de los más famosos, un criminal que le fueron dedicados libros y películas…
Charles Manson: Antes de liderar la «Familia Manson», era un aspirante a músico en la escena de Los Ángeles. Estaba obsesionado con The Beatles, especialmente con el White Album, donde interpretó erróneamente la canción «Helter Skelter» como un mensaje profético sobre una guerra racial.

Obviamente hay otros, pero no queremos redundar los motivos, pero sobre todo, glorificar las acciones de estos tipos que estaban enfermos, dicho con todo respeto y con bases científicas. La música rock o metal no detonaron sus impulsos, cada uno de ellos tenía pasado violento que desencadenó o agravó psicosis que fueron, para mala suerte, moldeando su caracter desequilibrado. No hay estudio serio que revele que el rock o heavy metal – y todos sus subgéneros – hayan influido en las decisiones que cada uno de estos cabronazos tomaron…
No more tears por estos son of a bitch…