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Las grandes mentiras en la Historia de México

La historia de México está plagada de acontecimientos que nunca existieron. Episodios que adornan la realidad para hacerla en ocasiones más amena, o en otros casos, para otorgarle mayor impacto al relato.

Aquí se presenta una lista con algunos mitos de la historia que todo mexicano ha escuchado una y otra vez.

Los Niños Héroes y sus restos

Los maestros en México hablan de estos personajes que defendieron a la patria durante la invasión estadounidense. Sin embargo, el relato está llena de imprecisiones. Primero porque no eran “niños” y segundo, porque no fueron los únicos que participaron en la batalla en el Castillo de Chapultepec.

Resulta que aunque había muchos menores de edad estudiando en el Colegio Militar, no todos eran tan jóvenes. Francisco Márquez tenía 12 años al momento de su muerte, Vicente Suárez 14, Fernando Montes de Oca y Agustín Melgar 18, Juan de la Barrera 19 y Juan Escutia 20.

Aunque se quedaron en Chapultepec antes de la llegada del ejército estadounidense, los historiadores difieren en el motivo. Algunos han mencionado que no les dio tiempo de marcharse y otros más que estaban castigados. A ello se suma la mentira del salto al vacío de Juan Escutia con la bandera de México, quien además ni siquiera era estudiante del Colegio Militar. La verdadera historia sobre la bandera es que fue tomada por los estadounidenses, quienes la devolvieron al país en el sexenio de José López Portillo.

Sobre la sepultura de los cadetes, la historia cuenta que en 1947, en la conmemoración de los 100 años del conflicto entre ambos países, Harry Truman vino al país y colocó un arreglo floral en el monumento de los Niños Héroes que ya estaba construido en Chapultepec. Dos semanas después aparecieron en el lugar seis restos óseos enterrados en el Bosque de Chapultepec y fue Miguel Aleman quien decretó que eran los famosos niños héroes.

José Vasconcelos, el líder democrático

Aunque Vasconcelos ha pasado a la historia como un personaje de ética intachable y como un pensador revolucionario, durante la Segunda Guerra Mundial dirigió la revista Timón, la cual estaba financiada por el régimen nazi.

“Un desenlace que otorgara la victoria a los aliados (en la guerra) sería la peor calamidad para los habitantes de este continente. Simplemente nos sumiría en un coloniaje odioso y esclavizante”, sentenciaba Vasconcelos, según la biografía que de él escribió Alfonso Taracena.

Y es que a este pensador consideraba que algunas creencias de estos país eran peligrosas para las sociedades católicas, como la mexicana. Resalta el protestantismo de Estados Unidos y Reino Unido, así como el comunismo antirreligioso de la ex Unión Soviética.

Porfirio Díaz y el Grito de Dolores

Aunque en reiteradas ocasiones se ha dicho que Díaz adelantó el festejo al 15 de septiembre para que coincidiera con su cumpleaños, la realidad es que desde 1840 la fiesta de Independencia comienza la noche previa al 16. Fue el emperador Maximiliano de Habsburgo quien inició con esta tradición más de una década antes de la llegada del ex militar al poder.

Lo único que aportó el ex presidente fue llevar la Campana de Dolores al Balcón Central de Palacio Nacional en 1896 para dar “el grito”. A partir de este cambio, se volvió tradición que el presidente de México diera el Grito de Independencia la noche de los 15 de septiembre en el Zócalo.

Aun así, existe la creencia de que ordenó el cambio para celebrar también su cumpleaños en esa fecha.

La Malinche, la eterna traidora

Cuando el conquistador Hernán Cortés recibió una veintena de esclavas como regalo para intentar apaciguar su furia contra los indígenas, nunca imaginó que una de ellas sería la madre de uno de sus hijos.

Conocida como Malintzin o Malinalli, el nombre de esta mujer ha sido usado para atacar a las personas que valoran más lo extranjero que lo nacional. Su nombre es sinónimo de traición, pues se considera apoyó a los españoles en la conquista de México.

Sin embargo, su historia tiene una gran imprecisión, y es que ella no era de origen mexica, por lo que nunca traicionó a su pueblo. Por el contrario, pertenencia a otro grupo que estaba subyugado por los aztecas.

Es cierto que ayudó a los españoles en la misión conquistadora, pues hablaba varias lenguas indígenas, entre ellas el náhuatl y el maya. Sin embargo, su labor se asemeja más a la que tuvieron los totonacas y los tlaxcaltecas, quienes no querian ser conquistados por los mexicas y que les impusieran tributo.

Miguel Hidalgo, un hombre rico enojado con España

Investigaciones en torno a su figura han desmitificado su imagen idealizada de clérigo incorruptible y benefactor. Antes de liderar la guerra en 1810, no era un cura como todos. Eugenio Aguirre, escritor, encontró que era un hombre acaudalado, con más de una novia y al menos cinco hijos. Además, gustaba del vino, teatro y las corridas de toros. Tenía una vida social muy activa y su relación con los habitantes de la ciudad de Dolores, era más de amigos que de un cura con sus apóstoles.

La posición de Hidalgo en contra de la corona española comenzó cuando su riqueza empezó a bajar por la imposición de impuestos. “Hidalgo nunca buscó la conspiración, nunca buscó la lucha insurgente”, ha explicado el escritor.

Fue otro grupo de personas quienes planearon la Independencia. Ellos buscaron al cura por su cercanía con diferentes estratos sociales pero, sobre todo, con los hombres ricos y poderosos que tal vez podrían unirse a la lucha.

Finalmente, existen discrepancias sobre si Hidalgo buscaba o no la Independencia de México. Algunos especialistas señalan que sólo buscaba el regreso de Fernando VII al poder y la destitución de la autoridad virreinal. Sin embargo, el historiador Carlos Herrejón asegura que Hidalgo sí quería una independencia absoluta. Esta versión la confirma Mariano Jiménez, quien también se adhirió a la lucha en Guanajuato, según Herrejón.

Con info de infobae.com

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